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“La Viudita”: Una de las aves que en el proceso de migración llega a Los Ángeles

La avenida Ricardo Vicuña con sus áreas verdes del bandejón central, la Laguna Esmeralda, el Humedal Cantarrana y El Avellano (que es privado), así como también la Plaza de Armas, la Plaza Pinto y estero Quilque son excelentes lugares urbanos donde se puede observar las aves, algunas de paso por la ciudad.


 Por Claudia Robles

1 Viudita

Todos los años y en distintas temporadas muchas aves se desplazan geográficamente en busca de mejores condiciones para su vida. Ya sea por alimento o escapando de las inclemencias del tiempo, sus migraciones son desplazamientos cíclicos, periódicos, regulares y predecibles donde parte de ellas o toda la especie se mueve temporalmente de un lugar a otro para después regresar a su lugar de origen.

En conversación con diario La Tribuna, el DR. Jonathan Guzmán Sandoval, biólogo, magíster en ciencias con mención en zoología Ph.D. LMU de Múnich, Germany, quien ejerce la docencia en el Departamento de Ciencias Básicas de la Universidad de Concepción Campus Los Ángeles explicó que estas migraciones pueden ser en sentido norte-sur (latitudinal) y que las aves cubren cortas a grandes distancias. Otras son acotadas geográficamente, en sentido altitudinal y/o longitudinal, entre zonas interiores y costeras.

Agregó que si bien en nuestro territorio existen migrantes latitudinales, como por ejemplo, la gaviota de Franklin, que cada verano nos visita del Hemisferio Norte para establecerse en la costa, desde Arica a Puerto Montt, “nuestras aves son más bien residentes locales y/o con movimientos acotados en sentido altitudinal y/o longitudinal”.

Al respecto expresó que debido a ello, “mucha de nuestra geografía no experimenta la visita o el abandono frecuente de una alta diversidad de aves, lo que también es válido para las comunas del Bío Bio, donde las pocas especies migrantes que vienen del sur o del norte, solo pasan por la región, pero no se establecen por largos periodos de tiempo en la zona”.

ENTRE BANDURRIAS Y CHOROYES

En el día a día, muchas veces transitamos por sectores tanto urbanos como rurales sin darnos el tiempo de contemplar el entorno ni qué ocurre a nuestro alrededor. No basta poner mucha atención, para encontrarse durante esta temporada de otoño o bien en primavera, a grandes bandadas en formación que, a simple vista, parecen llevar trazada una hoja de ruta hacia una dirección muy bien definida  y planeadas..

“Así, algunas lindas excepciones son las bandurrias que nos visitan efímeramente ya, a finales del otoño e invierno cuando van migrando desde el sur (desde la región de Los Lagos) al norte del país. A ellas es posible apreciarlas en zonas aradas, sembradas y orillas de lagos y lagunas o incluso, escuchar sus hermosos cantos, cuando sobrevuelan nuestra ciudad de Los Ángeles” expresó el académico.

En ese sentido, sumó a otros vistosos ejemplares, “nadie queda indiferente a los bulliciosos cantos del loro choroy, que nos visita durante todo el año, pero con mayor ímpetu a finales de invierno e inicio de la primavera, donde miles de ejemplares tiñen de verde los campos y la cuidad en las tardes y mañanas. Posteriormente regresan a las cordilleras de Nahuelbuta y Los Andes, en busca de alimento, donde probablemente los piñones sean los elegidos”.

MIGRACIÓN ESTACIONAL

La “viudita” llamada así por su canto agudo y melancólico es un ave pequeña, como un chincol, pero menos común que este, “que migra durante otoño e invierno desde el extremo sur de Chile en busca de mejores condiciones de vida y se refugia a pasar el invierno en la zona precordillerana de la región de Coquimbo. Durante su viaje, descansa y caza insectos, también en los parques y jardines de nuestra comuna para luego continuar su largo vuelo al norte del país”.

Otro hermoso migrante es el Fio-Fio, “un ave chiquita, muy frecuente en nuestras ciudades, parques y jardines y que también habita en Los Ángeles, pero que llegado el otoño, migra a la zona amazónica del Perú y Brasil para escapar del invierno austral que una vez terminado, emprende el regreso para disfrutar de la primavera”.

El académico Jonathan Guzmán cita también a la golondrina chilena, “la cual es común todo el año a lo largo de casi todo el país, pero solo lo es durante invierno en la zona central. Esta golondrina es una de las nueve especies que habitan nuestro territorio, donde durante el verano austral comparte con la golondrina de dorso negro y la golondrina bermeja, ambas casi desconocidas y que pasan desapercibidas para el común de la gente”.

MIRADORES URBANOS EN LOS ÁNGELES

Si hablamos de especies residentes, en Los Ángeles podemos observar todo el año una diversidad de especies entre las que destacan los estridentes “queltehues” o treiles, conocidos también como los “perros del campo” porque avisan a sus dueños cuando se acerca algún desconocido por los potreros, mucho antes que los perros.  A ellos sumó al zorzal, a los tiuques y “cahuditos” o también llamados “toritos”; el “mirlo” así como el ágil picaflor chico y el llamativo “jilguero”, que se va de viaje más al centro durante invierno, enumera el docente del campus Los Ángeles de la UdeC.

Agrega que “entre las aves residentes tenemos el privilegio de convivir con la Loica, una linda ave que es muy fácil de reconocer por el hermoso abdomen rojo vivo tan característico del macho y más tenue e igual de lindo en la hembra. Por tamaño y color pasa por tordo o un mirlo, pero a diferencia de estos, el “trile” se diferencia fácilmente por una manchita amarilla en el codo del ala. Igualmente, la hembra del trile se puede confundir con una loica hembra, pero la de trile es más pequeñita”.

Al ser consultado por las zonas de hábitat en Los Ángeles mencionó que: “Esta ave residente habita de por vida entre los pajonales de lagos y lagunas de zonas bajas no migrando ni altitudinal ni longitudinalmente. En nuestra comuna, la podemos observar en la Laguna Cantarrana, en el sector sur de la ciudad, así como en otras lagunas con presencia de totorales”.

“Conocer este patrimonio natural, nos permite ya no hablar de pájaros sino que distintas especies de aves, las cuales tienen dinámica en el tiempo y el espacio, una historia evolutiva de millones de años, su propia biología, distribución y que poseen distintos estados de conservación que las hacen únicas” resaltó el DR. Jonathan Guzmán Sandoval.


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