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El emotivo mensaje de santabarbarino que permaneció en estado crítico por Covid

El joven abogado Christian Obreque, ahora radicado en Santiago, contó su experiencia con la enfermedad, que lo tuvo al borde de ser intubado. “El virus es realmente mortal y está ahí afuera”, contó.


 Por Juvenal Rivera

Christian Obreque, paciente covid

Christian Obreque Sanhueza es un abogado de 32 años. Nacido y criado en Santa Bárbara, hace cuatro años tomó la decisión de radicarse y trabajar en la región Metropolitana. Después de desempeñarse en el Ministerio de Justicia, ahora lo hace en la Corte de Apelaciones.

Aunque no tenía enfermedades de base ni ninguna comorbilidad, de todas formas se había tomado muy en serio lo de la pandemia del Covid-19. Por lo mismo, siempre fue cuidadoso, respetó las cuarentenas y solo salió lo estrictamente necesario.

Así y todo, se contagió. Lo que no podía imaginar jamás era que la enfermedad tomara tanta virulencia contra su humanidad ni que lo tendría en estado crítico, a un paso de ser intubado.

“El virus es realmente mortal y está ahí afuera. Cualquier cosa que ayude a crear conciencia es necesario”, declara Christian desde su cama en la sección Covid Positivo del hospital de campaña que se instaló en los patios del Sótero del Río.

Su caso fue muy singular porque, una vez contagiado, parecía que al final de la cuarentena había superado los problemas mayores.

“Los equipos médicos dicen que hay dos posibilidades: que fui asintomático hace más de un mes y aun así generé una neumonía silenciosa post-covid, o que recién al día 10 de contagio se desencadenó la neumonía. Lo grave de esto último es que los días 8 y 9 recuperé por completo el gusto y el olfato, perdí la fiebre y el dolor de cabeza. Esto daba la sensación de ‘ir saliendo’”.

Sin embargo, lo que sucedió después le demostró que no fue así: “quedaba la parte más difícil. Eso es lo más complicado de la enfermedad, que no tiene un punto final de término definitivo o una línea perfecta de hechos sucesivos que indiquen a los equipos médicos en qué parte de la enfermedad estás. Por eso se han perdido miles de vidas. Porque nunca se sabe realmente cómo avanzará y atacará el virus tu organismo en particular.

En su caso, la enfermedad “jugó su jugada más letal, casi el último día de cuarentena”, como él mismo lo detalla.

De ahí en más, la enfermedad se le manifestó con especial encono pasando rápidamente a estar dentro del listado de pacientes críticos. A sus 32 años, Christian cuenta que “estuve a pocas horas de ser entubado y conectado a ventilador mecánico. Cuando el médico habla contigo y te lo explica, es mucho más duro que como suena”.

EN FACEBOOK

Después de pasar por ese trance que lo tuvo en estado crítico, a través de su cuenta personal de Facebook, Christian comenzó a entregar detalles de su experiencia después de más de un mes sin publicaciones en esa red social.

“Estoy sin oxígeno, respirando solito. Puedo contar que di la batalla, y le gané a una fulminante neumonía por Covid. Salí del Registro de Pacientes en Extrema Gravedad, del Registro de Pacientes en Estado Crítico y Graves. Todo esto, en menos de cuatro días.

La cantidad de equipos médicos que han venido a revisar mis exámenes y escáner es de varias decenas. Hay varios hechos que médicamente tienen una explicación difusa e incomprensible.

Yo sí sé qué pasó. Porque lo sentí.

Se llama amor.

Un Dios sin nombre, pero que es el mismo para todos. Cada uno, en su creencia única. Un Dios religioso, de luz, de energía, de frecuencia, de conexión astral, de amor hacia la tierra o hacia el mundo indígena. Un Dios de animitas, beatos, siervos, santos, fe popular y profunda conexión personal.

Sentí cada cálido abrazo sanador de reiki o cada petición a Santa Teresita o a la Virgen. Y toda esa luz confluyó en un acto hermoso y místico de sanación y curación.

No imaginan el llanto de volver a respirar por mí mismo, cuando hace solo algunos días, el doctor me preguntó a quiénes tenía que llamar para despedirme antes de ser intubado. No es una segunda oportunidad, porque yo nunca decidí soltar la primera.

Quise dar la pelea y ganar luchando hasta el último esfuerzo.

Y hoy, puedo decir que voy saliendo. No puedo nombrar a cada grupo, a cada persona, a cada amigo o a cada familiar, porque faltaría espacio infinito por llenar. Siento que estuvieron todos aquí.

Hoy después de varios angustiosos días, dormiré un poquito más tranquilo.

Y prometo disfrutar la vida a concho, dejando un mismo camino de amor y servicio que haga una casa común, más feliz para todos.

No olviden ningún segundo de amar. La vida da vueltas demasiado rápido.

Prometo algún día terminar una oración por cada uno de ustedes, que estuvieron ahí cuando yo los necesité”.

Especial Coronavirus

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