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Evolución del hospital de Los Ángeles: desde un rancho miserable hasta las modernas instalaciones

Lo que partió allá por 1842 como un hospital militar muy precario se transformó en el mayor centro de referencia de salud de la provincia de Biobío, con instalaciones inauguradas hace menos de una década y ahora con la construcción de un recinto dedicado a las especialidades en los corralones municipales.


 Por Juvenal Rivera

1, Antiguo frontis del hospital de Los Angeles, alños 90

En la jornada del miércoles 27 de enero pasado, se tomó una decisión trascendental para el futuro de la atención de salud de la comuna de Los Ángeles y la provincia de Biobío: el Concejo Municipal acordó, de manera unánime, la entrega de los corralones al Servicio de Salud de Biobío para la construcción de un nuevo hospital en esta capital provincial.

Ya se han entregado varios antecedentes relevantes del proyecto cuya inversión superará los 200 millones de dólares y que entregará atención en especialidades como la oncología, traumatología, oftalmología, urología, psiquiatría, entre otros.

Este nuevo recinto de salud dista mucho del primero que se levantó en Los Ángeles allá por el año 1842 (hace casi 180 años).

Es que aquel recinto de salud inicial no pudo recibir una calificación más demoledoramente brutal: se le catalogó como un “rancho miserable”.

En ese tiempo, la modesta y aislada villa de Los Ángeles se estaba levantando de sus escombros, luego de haber sido destruida y arrasada por el terremoto de 1835.

Aquel movimiento telúrico fue de tal magnitud que las autoridades de ese tiempo analizaron seriamente la posibilidad de reconstruir la villa en otro lugar. Las opciones en Diuto y Duqueco fueron planteadas pero desechadas y se resolvió mantener todo en el mismo lugar.

En ese tiempo que en 1942 empezó a funcionar un hospital militar pero que era un verdadero desastre, según reseñan los cronistas de la época. Al año siguiente se hizo un esfuerzo por optimizar la atención, a través de un mejoramiento del estado del edificio, esfuerzos que resultaron vanos.

El local era descrito así en los documentos de la época: “tejo pajizo destruido con caída de la quincha en muchas partes, donde el agua, viento i humedad hará peligrosa la existencia de enfermos en ese lugar”.

Debieron pasar más de 20 años para que se decidiera “hacer algo”. Y eso fue manifestar una queja con toda la formalidad de la época. Quien lo hizo fue el intendente de la provincia de Arauco (antes se llamaba así la provincia de Biobío) quien – en 1864 – reclamó ser la única provincia del país sin un hospital para atender a los indigentes. De paso, solicita que se construya un recinto de salud al lado del militar.

Las quejas surtieron efecto. En 1865 se comenzó la construcción del hospital de Caridad en un terreno de 16 hectáreas. Ahí se iba a levantar un edificio de 67 metros de frente, dividido en tres alas. Sin embargo, seis años después, ese hospital no se había terminado.

Como sea, en 1867 inició sus actividades, patrocinado por la Municipalidad. En aquellos años, sólo contaba con dos salas, una para hombres y otra para mujeres.

El centro asistencial, dirigido por el practicante, Ceferino Castro, se ubicaba al lado poniente y al final de la avenida Ricardo Vicuña. Sólo en 1870 incorpora al primer médico, el Dr. Ramón Islas y 10 años más tarde, la primera matrona, Gregoria Saavedra de Franqueville.

Recién en 1876, este Hospital de caridad es bautizado como “San Sebastián” y 7 años después, pasa a depender de la junta de beneficencia de la ciudad.

(continúa el próximo sábado)

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