suscríbete al boletín diario

Destacados

Presidente del sindicato de trabajadores de Iansa: “Se va a perder una fábrica insigne para la ciudad”

“Uno trata de abstraerse de la emoción pero acá la carga potente por este cierre es tremenda, tremenda”, afirma Ivar Morales. El dirigente reconoció, eso sí, que la empresa “está haciendo esfuerzos para que el protocolo de salida, en términos de finiquito, supere el estándar legal”.


 Por Juvenal Rivera

iansa

Ivar Morales es presidente del sindicato de trabajadores Nº 1 de la planta Iansa Los Ángeles y titular de la federación de sindicatos de la misma compañía.

Desde que el martes último fue informado de la decisión de la empresa de cerrar su planta productora de azúcar en Los Ángeles, su teléfono no ha parado de sonar para responder las dudas y consultas de sus propios colegas sindicalizados, a raíz de la determinación de la compañía controlada por capitales ingleses. También los requerimientos de la prensa que le pregunta detalles sobre dicha decisión que, como él mismo admite, les tomó completamente por sorpresa.

“Fue un impacto tremendo, fuimos avisados ayer (el martes). Cuando la opinión pública se enteró, nosotros en ese instante estábamos recibiendo la información de parte de la compañía. De ahí en adelante, hemos estado en un proceso de asimilación porque impacta profundamente a la historia de nuestra planta. Tenemos colegas con muchos años, con 30 y 35 años de servicio”, asegura, a través de una conversación telefónica.

Y añade, claramente afectado, “uno trata de abstraerse de la emoción pero acá la carga potente por este cierre es tremenda, tremenda. Un colega me contaba que su padre trabajó en la instalación de la planta, en 1953. Su papá ya no está, han pasado las generaciones y ahora él es uno de que se va finiquitado. Es una historia muy profunda, de personas, de sentimientos, de colegas, de generaciones y generaciones que están muy tocadas, muy dolidas, porque se va una fábrica emblemática de Los Ángeles”.

Y aunque ahora están en la fase de finiquitos “y la gente se observa tranquila, a la vez, están impactados, en estado shock, mirando que hace una semana atrás estábamos con la fábrica funcionando y ahora se está cerrando. No es exagerar, pero en varias ocasiones me ha tocado observar lágrimas en nuestros colegas. Hay historias y un sentimiento muy fuerte, muy potente que es muy difícil de describir en este momento”.

A juicio del dirigente sindical, no se trata solo de la pérdida de puestos de trabajo, sino que “se va a perder una fábrica insigne para la ciudad. Los Ángeles se modernizó a causa y en ocasión de estar esta planta acá en la capital de Biobío”.

FUTURO LABORAL

También Ivar Morales reconoció que la mitad de los 121 trabajadores de planta ya fueron desvinculados y finiquitados mientras que otro 40% se trasladará a la planta Cocharcas de Chillán, donde la empresa centralizó sus operaciones de producción de azúcar de remolacha. El porcentaje restante permanecerá con vínculo contractual “que prolongará su presencia en la planta hasta el cierre definitivo”.

El dirigente reconoció la empresa “está haciendo esfuerzos para que el protocolo de salida, en términos de finiquito, supere el estándar legal. Y nos hemos dado cuenta que este finiquito es bastante interesante, lo que hace que sea más llevadero este golpe tan fuerte y trascendental para nosotros”.

Sin embargo, sostuvo que además de la fuerza laboral que estaba de planta, también hay un número indeterminado de empleados con contratos temporales, después todo el transporte y la agricultura. “La cantidad de personas en el cierre de planta no es menor, no solo los asociados directamente”, acota Morales.

Por lo mismo, advierte que “el impacto que traerá el cierre de la planta no va a ser menor. Cuando se cerró Linares (hace más de dos años), los cálculos decían que en esa zona se movían 4 a 5 millones de dólares en términos financieros por la actividad remolachera. Diría que con la planta Los Ángeles sería muy similar, entonces, se va a perder un flujo y una dinámica económica importante en la zona”.

SEÑALES

Según Morales, hacía muchos años que se hablaba del eventual cierre de la fábrica, la más antigua que fue puesta en operaciones en el país: “Una vez consumados los hechos, uno puede decir que hubo señales pero en muchas ocasiones se decía, con mucha fuerza, que la planta en Los Ángeles cerraba y no era así. Siempre fueron especulaciones”.

Aunque en la última temporada remolachera se notó una baja en la cantidad de la superficie sembrada de remolacha, “pensábamos que podía ocurrir ese desenlace pero podía ser, a lo menos, en un par de años más”.

FUTURO DE LA PLANTA

Respecto del futuro de la planta situada a un costado de la avenida Vicuña Mackenna, el presidente del sindicato de la Iansa planteó que la empresa debiera mantener “un lineamiento en las fábricas que se han cerrado. Originalmente, eran seis fábricas. Primero cerró Llanquihue, en Rapaco, después en Curicó, a continuación Linares y ahora en Los Ángeles”.

“Todos estos terrenos son parte de la compañía. Sabemos que están en venta pero la compañía se ha tomado su tiempo y seguramente es parte de la estrategia de negocios venderla en el momento que lo necesite. Por lo mismo, entiendo que este recinto va a quedar a la venta, al igual que los otros”.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes