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El drama de empleados de Casa García que quedaron sin trabajo tras quiebra voluntaria la tienda

Unos 45 trabajadores del local en Los Ángeles, algunos hasta con cuatro décadas de funciones, están sumidos en la incertidumbre luego de la medida adoptada por la empresa. Liquidadora de Santiago se hará cargo de la tienda para asumir las deudas con empleados y acreedores.


 Por Juvenal Rivera

6-7, Casa García

Roxana Vallejos empezó a trabajar en la Casa García cuando era muy joven. Tenía poco más de 20 años cuando el mismo Paco Abad – uno de los íconos de la tienda en décadas pasadas y fallecido en 2004) – fue quien habló con ella para contratarla como vendedora.

Y esa labor cumplió de manera ininterrumpida por más de 27 años. Para Roxana, la tienda no solo era un lugar donde ir a trabajar: “Como su nombre lo dice, la Casa García era una casa y lo que siempre hay en una casa es una familia. Así lo sentía yo”.

Así lo percibió en las casi tres décadas de dedicación en que desde la sección lencería pasó a vender jeans o ropa de dama. Cuenta que la dedicación de todos los empleados se notaba cada vez que pedían turnos adicionales, cumplir nuevas labores, asumir nuevas responsabilidades. Nadie se restaba ayudar, de colaborar, porque “era como nuestra casa y éramos familia”.

La obligación de no atender público por la emergencia sanitaria del coronavirus hizo que la última vez que estuvieran juntos en la tienda fuera en abril. Ya en mayo, se acogieron a la Ley Protección del Empleo, lo que les permitía mantener el vínculo laboral con el empleador y seguir percibiendo un sueldo con cargo al seguro de cesantía.

Igualmente siguieron en contacto en un grupo de Whatsapp a la espera que los llamaran para volver a laborar. Sin embargo, hace algunos días fueron avisados que la situación se veía muy complicada. “Esto venía de antes. Uno notaba que había dificultades, que no había stock de productos. Esto viene de antes del estallido (social) y de la pandemia”, acota Roxana.

Sin embargo, este martes – a través de una carta-, les comunicaron que la empresa había pedido la quiebra voluntaria.

De esta forma, se cumplía lo anticipado. 

Roxana Vallejos y más de 40 trabajadores de la tienda en Los Ángeles están en la más absoluta incertidumbre respecto de lo que sucederá. No saben qué ocurrirá con sus sueldos, con sus finiquitos e indemnizaciones por años de servicios, más aún cuando hay personas que llevan cerca de cuatro décadas de labores para la misma empresa.

También están inquietos porque, según revisó hace algunos días, desde marzo que están impagas las cotizaciones previsionales y de salud. La situación sería similar para todos sus colegas.

Recién ahora esperan reunirse, organizarse y ver qué camino seguirán luego de oficializarse la determinación de la empresa.

Por lo pronto, además de la incertidumbre por su futuro laboral, Roxana reclama que el gerente de la empresa debió haberse reunido con ellos y haberles dicho directamente lo que iba a suceder. Considera que era lo mínimo que se merecían después de tantos años de dedicación a la familia que era la Casa García.

QUIEBRA VOLUNTARIA

Aunque en redes sociales, Casa García anunció el 24 de agosto que reabría su local Los Ángeles, lo cierto es que este lunes el Primer Juzgado de Letras de Los Ángeles aceptó la petición de liquidación o quiebra voluntaria. La solicitud en tal sentido fue hecha por Rafael Abad García, en su calidad de representante de “Abad, García y Pons SpA”, sociedad que figura como la dueña de la tienda.

De esta manera, se hacen realidad las versiones que circularon masivamente en las redes sociales durante el fin de semana respecto del futuro ese establecimiento comercial. Ahí también se advertía que los bienes de la empresa habían sido traspasados para no hacerse cargo de las deudas de los empleados.

En el escrito del tribunal, junto con explicitar que la petición se fundamenta en la cesación de pagos, se entregó también un inventario de los bienes, excluidos aquellos que ya están considerados en otros juicios pendientes.

Además, el tribunal designó como liquidadora titular a Bernardita Alejandra Lavín Valdés, y al suplente Tomás Andrews Hamilton, ambos con domicilio en la Región Metropolitana.

En el mismo escrito, se comunica que la liquidadora tiene instrucciones de incautar “bajo inventario de todos los bienes de la deudora, sus libros y documentos. Para este objeto se le prestará por Carabineros, el auxilio de la fuerza pública, con la sola exhibición de la copia autorizada de la Resolución de Liquidación”.

También se hace una advertencia al público y a los proveedores en el sentido de no “pagar ni entregar mercaderías a la empresa deudora, bajo pena de nulidad de los pagos y entregas. Las personas que tengan bienes o documentos pertenecientes al deudor deberán ponerlos dentro del tercer día a disposición del liquidador”.

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