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“No queremos pagar los platos rotos”: la singular protesta de los empresarios gastronómicos

Representantes de los restaurantes, cafés y locales de comida simbolizaron los más de 160 días que llevan sin atención de público, debido a las restricciones impuestas por la pandemia del coronavirus.


 Por Juvenal Rivera

Protesta gremio gastronómico, cafes, restaurantes (1)

El gesto no duró más de 2 minutos y medio. Uno a uno, los empresarios gastronómicos que participaron en una protesta por las calles de Los Ángeles, fueron tomando los más de 160 platos que apilaron previamente sobre una mesa y los fueron estrellando contra el pavimento.

Los trozos de los platos rotos saltaban por todos lados, incluso más allá de los manteles que fueron dispuestos sobre el gris de la calle para reducir el ruido de la loza estropeada.

La singular escena se produjo pasadas las 11 de la mañana en plena calle Caupolicán, frente a la Gobernación Provincial de Biobío, ante cerca de medio centenar de asistentes, entre dueños de restaurantes, cafeterías y locales de comida. También ante varios medios de prensa y de curiosos que circunstancialmente iban circulando a esa hora por esa arteria céntrica de la capital provincial.

“No queremos seguir pagando los platos rotos” fue la consigna usada en la performance que buscaba llamar la atención ante las autoridades y la comunidad sobre la crítica situación que enfrenta este sector productivo, según explicaba Claudia Illanes, presidenta de la Agrupación Gastronómica de Los Ángeles, entidad creada recién en junio pasado para representar sus requerimientos y necesidades sectoriales.

Es que, de hecho, cada plato roto era la representación de cada día que no han podido abrir de manera normal, tal como lo hacían hasta el 16 de marzo, fecha en que todo cambió de manera radical cuando la pandemia del coronavirus se instaló como una realidad sanitaria imposible de soslayar.

Ese día, el decreto de emergencia obligó a no atender público al interior de los establecimientos. Más de 160 días han pasado desde aquella vez causando una crisis sin precedentes en el más de centenar de establecimientos de ese tipo en la capital de la provincia de Biobío.

Primero fue una marcha que partió desde el memorial a los fallecidos en la tragedia de Antuco, avanzó por la avenida Alemania y arribó hasta la Gobernación Provincial, caravana encabezada por un vehículo funerario, otra forma de representar la agónica condición de esa actividad que ya había sido afectada por el estallido social de octubre del año pasado.

Juan Andrés Araneda, secretario de la organización gremial, contó que ya van cinco locales que han cerrado sus puertas de manera definitiva ante la imposibilidad de seguir cumpliendo con sus compromisos: arriendo, sueldos, leyes laborales, servicios básicos (agua potable, electricidad, calefacción).

Acto seguido, los dirigentes de la agrupación entraron al edificio de la Gobernación Provincial y entregaron una carta con un petitorio de cinco puntos en que piden un conjunto de medidas para permitir la reanudación en la atención de público, incluidos subsidios directos y exenciones tributarias.

¿Qué piden? En la carta remitida a la Gobernación, además de subsidios directos y exenciones tributarias a los empresarios para sostener la actividad y mantener los puestos de trabajo, quieren tener facilidades para volver a abrir sus puertas.

Es que aunque desde ayer, la Secretaría Regional Ministerial de Salud permitió el funcionamiento supeditado a una serie de exigencias sanitarias, Juan Andrés Araneda explicó que quieren tener facilidades que hagan rentable retomar la actividad.

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