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Pandemia del coronavirus comienza a dar muestras de solidaridad colectiva

A través de distintas acciones, como comedores fraternos y ollas comunes, la comunidad se empieza a organizar para socorrer a las personas más afectadas por la crisis económica derivada de la emergencia sanitaria por el Covid-19.


 Por Juvenal Rivera

10-1, olla común en la Población Orompello

Con comedores fraternos y ollas comunes funcionando. Con alimentos y ropa que se entregan a los más desvalidos. Con voluntarios multiplicándose para entregar trabajo, dedicación y empatía con el prójimo.

En la misma medida en que se comenzaron a sentir las consecuencias económicas y sociales causadas por la pandemia del coronavirus en el país, con la brutal pérdida de cientos de puestos de trabajo, se iniciaron las demostraciones de solidaridad entre los angelinos.

COMEDOR SOLIDARIO

Es el caso del comedor solidario que funciona al alero de la Pastoral Social (Cáritas) de la Diócesis de Los Ángeles que, de lunes a viernes, entrega más de 80 almuerzos diarios a las personas en situación de calle. Escena que se repite los días domingo en la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

En el recinto de la avenida 21 de Mayo, a pasos de la calle Ercilla, los beneficiarios se reúnen para recibir su alimento, muchas veces el único del día.

El padre Gustavo Valencia, uno de los promotores de esta acción social, destaca los buenos resultados que ha tenido esta iniciativa que se sostiene gracias al trabajo de voluntarios y la colaboración comunitaria.

Eso sí, advierte que la situación puede agudizarse en las siguientes semanas, por lo que habrá que redoblar los esfuerzos para apoyar a los más perjudicados por esta condición.

OLLA COMÚN

De paso, el religioso adelanta que a contar del 15 de junio próximo empezará a funcionar una olla común en el sector Santiago Bueras. Específicamente, en el colegio Juan Pablo II se echará a andar un comedor solidario que en coordinación con la parroquia San Juan Bautista, buscará entregar almuerzos a quienes están pasando por momentos más angustiosos. De hecho, primero se hará un catastro para establecer cuál es la necesidad en ese territorio de la ciudad para definir las raciones a entregar.

En esa propuesta solidaria, la organización Cáritas contratará a una cocinera que se encargará de elaborar los alimentos mientras que el Obispado aportará los utensilios, como cocinilla, fondos, gas, entre otros.

Para ambas acciones, las oficinas de la Parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro (Colón 1.126, pasado calle Orompello) están abiertas – de 9 a 13 horas y de 3 a 6 de la tarde- para recibir las colaboraciones que quieran hacer las personas de corazón solidario. El teléfono de contacto es el 940416607.

También se reciben colaboraciones en ropa de invierno.

POBLACIÓN OROMPELLO

La población Orompello tiene más de 50 años desde que fue entregada, hacia fines de los años 60. Por lo mismo, la mayoría de sus residentes son adultos mayores.

De ahí que la junta de vecinos esté trabajando hace semanas en la recolección y entrega de alimentos entre los propios pobladores, como una manera de tender una mano en estos momentos más complicados.

“Muchos son personas de la tercera edad que trabajaban en la feria de la Santiago Bueras pero que ahora no pueden hacerlo”, explica Néstor Reyes, presidente de la unidad vecinal.

Además de la recolección de alimentos, en la jornada de ayer, con la colaboración de un grupo de jóvenes que ha realizado una acción similar en el sector de la Vega, se llevó a cabo una olla común.

“Estamos conscientes que estamos en un sector con muchas necesidades, las que se han notado mucho en estas últimas semanas”, señala el dirigente.

La junta de vecinos recibe colaboraciones en su sede de la calle Ruiz Aldea N° 781. Lo ideal es contactarse de manera previa con Néstor Reyes al teléfono 9 6557 9822 para coordinar la entrega.

De la Venezuela solidaria

Felipe Moncada es un joven venezolano que, en su país de origen, colaboró como voluntario en varias organizaciones no gubernamentales que se encargaban de temas educativos en comunidades populares y vulnerables.

Esa veta de servicio social la siguió cuando arribó a Los Ángeles. De ahí que a poco de haberse radicado en la ciudad, “me integré a instituciones que generen redes de apoyo para las familias que más lo necesiten, siendo no solamente un agente multiplicador de cambios sino generador de oportunidades”.

Hace ya varios meses que trabaja en Caritas Chile con la Pastoral Social de Los Ángeles, “lo que me ha permitido entender las múltiples necesidades que ha dejado esta pandemia. Por lo tanto, cada día que pasa, descubro más las carencias y me motivo cada día más para ayudar a quienes más lo necesiten”, señala este joven.

Otro venezolano también es parte del grupo de colaboradores.

César Andrés Bolaños tiene 19 años y no está solo. Siempre en compañía de su mamá Aneida Torres, se suman con entusiasmo en las labores de voluntariado.

“De verdad es importante que más personas se unan al voluntariado. Ahora se ve como importante porque estamos en una crisis en todo el mundo pero la realidad es que más allá de esta situación, hay crisis en todas partes que muchas veces no las vemos. Siempre deben existir personas dispuestas a ayudar a otros, siempre van a hacer falta”.

A su juicio, “cuando hay una crisis de sanidad o económica o social o política, siempre habrá personas que se ven obligadas a estar en situaciones muy malas. Como seres humanos, estamos en la obligación de contribuir a que sus vidas sean un poco más felices y más fáciles”.

Sobre su mamá, explica que “ella tomó la iniciativa de ayudar a las personas, que perfectamente pueden ser de su edad. Aquí todos somos vulnerables, todos. Tanto niños como personas de muchos o de pocos recursos, de este país o de otros países que viven en Chile. Hay que brindar una mano amiga a estas personas, eso es lo que realmente hace un cambio, es la mejor forma de hacerlo”.

Pamela Hernández es una psicóloga encargada de la Oficina de Movilidad Humana de la Pastoral Social Caritas Chile de Los Ángeles. Cuenta que desde que comenzó la situación del coronavirus, “hemos estado entregando ayuda, como vestuario de invierno para todas las edades, además de camas, colchones y ropa de cama”.

Usan las redes sociales, como Facebook e Instagram para ponerse en contacto con quienes desean colaborar aunque la mejor herramienta ha sido el whatsapp de la organización. También con quienes necesitan ayuda para enfrentar alguna emergencia.

Eso sí, ahora están con dificultades mecánicas en el vehículo usado para retirar las donaciones e ir a entregarlas a los beneficiarios. Cualquier aporte de ese tipo, se puede coordinar a través de las redes sociales.

Especial Coronavirus

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