domingo 23 de febrero, 2020

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Sebastien Kubingila: un hombre de Dios proveniente del Congo que celebrará la Navidad con los yumbelinos


 Por Gonzalo Meller

10.1 Priest

Predicando, enseñando y aprendiendo en la comuna santuario, el clérigo sigue su camino religioso con todo el sacrificio que ello implica.

Para la mayoría suena descabellada la idea de trabajar en una de las festividades más importantes del cristianismo, donde –fuera del materialismo- se reúnen familias a dejar de lado sus diferencias por un día, o solo compartir fraternalmente: la Navidad.

Este es un día donde la mayoría de los sacerdotes deben celebrar misas y dedicarlas completamente a los seguidores, entre ellos Sebastien Kubingila Basienga, de 43 años -pero aparentando diez menos-, quien nació en una ciudad centro de la ex colonia belga, hoy República Democrática del Congo.

“Para estas fiestas siempre estoy en la parroquia y la celebro con la comunidad, por lo que debo buscar otro tiempo para visitarles”, precisó el preste antes de comenzar a contar su historia.

SU ILUMINACIÓN

De niñez humilde, hijo de con Annette Kuminana y Gaston Basienga comenzó sus estudios válidos por el ciclo básico en una escuela rural del país perteneciente al continente africano, donde tras terminar debió arribar al centro de la ciudad para complementarla. Finalmente asistiría al centro educativo propio de la Iglesia católica destinado a la formación de jóvenes y adolescentes candidatos al sacerdocio que es el seminario menor, para seguir su devota senda.

Cabe destacar que, su vocación de sacerdocio fue cultivada desde muy pequeño, asegurando que “no tengo una fecha exacta, pero mi crianza me hizo seguir este camino, ya que mi padre era catequista de la comunidad en la cual viví”.

Asimismo, referente a su camino consagrando su vida a Dios celebrando misas, anunciando el Evangelio y orientando espiritualmente a sus fieles, entre otros, Sebastien comentó que este no estuvo exento de dificultades, especialmente las económicas, debido a los costos del internado donde desarrollo su formación eclesiástica.

“Fue difícil, ya que mi padre era del campo y ahí no existe un sueldo mensual y sólo con su trabajo pudo pagar mis estudios. Además fuimos más hermanos, por lo que se hizo muy difícil”, recordó Kubingila, agradeciendo a sus padres por haberse sacrificado para que cumpliera una designación divina.

CHILE: PAÍS ACOGEDOR

Lo que traería al sacerdote hasta Chile, específicamente a la  comuna santuario, donde ha ejercido funciones por casi tres años, serían las gestiones del obispado del Congo junto a los contactos del monseñor Fernando Chomalí.

Ya en el país, manifestó que ha podido compartir experiencias junto a vivencias de carácter recíproco.

“La iglesia acostumbra a enviar sacerdotes a otras partes del mundo, trabajan por un periodo de tres años y después vuelven a su diócesis para buscar renovar el trato”, puntualizó el capellán.

Concerniente a su estadía en Chile, el clérigo radicado en Yumbel, comentó que han sido años tranquilos; y aprender el idioma no fue tan complicado, especialmente para alguien que proviene de un país donde se hablan muchos idiomas, lo cual se suma a su entrega devota al estudio, la cual es una parte fundamental de quienes decidieron dedicar su vida a Dios.

“Como estudiantes aprendemos inglés, latín, griego y alemán entre otros, por lo que el español no me pareció difícil, ya que tiene mucha semejanza con el latín y el francés”, afirmó el erudito.

Para cerrar, consultado por sus apreciaciones sobre Chile, aseveró que le impresionó porque su llegada al país coincidió con el arribo masivo de inmigrantes a éste, entre ellos haitianos, peruanos y venezolanos, asegurando que pese a las distintas opiniones sobre el tema “para mí es un país que abre las puertas a todos, siendo un país muy acogedor, donde los que llegan encuentran oportunidades”.

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