martes 12 de noviembre, 2019

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Crónica

Psicólogo Jaime Aedo: “Esto es el efecto de una acumulación grande y los síntomas los estábamos viendo hace rato”

El profesional analizó desde la perspectiva psicológica la crisis social que se vive en el país.


 Por Claudia Fuentes

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El director de la carrera de psicología de Universidad Santo Tomás, manifestó que lo que hoy sociológicamente se denominó estallido social, en términos psicológicos es un desborde emocional.

“Este es el efecto de una acumulación grande y los síntomas los estábamos viendo hace rato”. Esta frase es parte del análisis realizado en entrevista con radio San Cristóbal y Diario La Tribuna, del psicólogo Jaime Aedo, director de la carrera de Psicología de Universidad Santo Tomás Los Ángeles, quien abordó –desde su área- la crisis social que hoy vive el país.

Jaime Aedo, director de la carrera de Psicología de Universidad Santo Tomás Los Ángeles,

El profesional, fue claro en señalar que lo que hoy sociológicamente se denomina un Estallido Social, desde el punto de vista psicológico es un desborde emocional, asociada a una acumulación de situaciones. “El desborde emocional se provoca por la acumulación de cosas de distinta categoría y calibre que convergen en –según lo definido por Ernesto Laclau – un significante vacío, un algo que me dice que mi causa se representa en esa marcha. Recordemos que partimos por el Metro, y acá no hay Metro pero no es porque la gente esté equivocada, sino que encontró en esa movilización una forma de verse representado. Simbolizo”.

Entonces, ejemplificó, “esa relación que hay entre saltarse esa valla del metro y la respuesta policial, que aparentemente fue mucho más violenta, digamos la cura fue peor que la enfermedad, significó en la gente, y no tiene que ver con que me “roban” en el Metro sino que funcionó como un significante vacío y funciona como a mí me roban en la Isapre, y tengo ganas de saltarme esa valla, de la AFP, o lo que sea que me afecta. Por tanto, de algún modo real o no real, correcto o no correcto, convergen emocionalmente ciertas clase de punciones en torno a un símbolo, eso ocurre algunas veces, no siempre, ocurre fundamentalmente cuando no ven otro camino para poder representarse”.

Ante esto, Jaime Aedo, reflexionó que esto se produce por una desconexión entre lo que estaba ocurriendo a nivel interno social, y lo que se estaba mostrando, o donde estaba enfocada las ocupaciones. “Si el viernes, a esta misma hora hubiéramos dicho a modo de hipótesis que en la noche habría estado de emergencia habría sido un delirio. El día anterior la prensa estaba ocupada de otros temas totalmente distintos.  Esto habla de una desconexión, no fue un conflicto que se desarrollará en forma paulatina, y que se diga que de a poco se fue desarrollando al contrario esto fue un estallido, desde el punto de vista sociológico de la palabra, un estallido social”, remarcó.

FALTA DE PARTICIPACIÓN

Entre los factores, que avizoro, fueron parte de los síntomas que generaron esta desconexión y posterior, crisis social, es por ejemplo, la falta de participación en procesos eleccionarios. “Hay datos que ya estaban dando cuenta que estaban pasando cosas, más allá de cuánta gente protesta o no, es que Chile está presentado las menores participaciones de votación. De participación electoral en el mundo. Eso habla de una sociedad que estaba desconectada de lo que es el intercambio político tradicional. El presidente Piñera que fue elegido con una mayoría (54.58% segunda vuelta) si uno saca cuenta de cuánta gente efectivamente voto por él, en relación a todo el electorado era menos del 30 por ciento.  No significa que sea ilegítimo por eso, sino que habla que la falta de participación genera ciertos espacios que no estaban siendo canalizados”.

A esto se suman muchos otros que pueden ser analizados. No obstante, respecto a los resultados de estas manifestaciones y los actos desbordados, los involucrados –reflexionó- no superan el 1 o 2% del total de la población que participa en las marchas y protestas. Cifra que es incluso mayor, si se compara –por ejemplo- a personas que padecen alguna enfermedad de salud mental. “Cuántas personas de las que se están manifestando efectivamente provocan estos desmanes. Un 1 o 2%, si uno calcula la presencia de algunas patologías de salud mental, como trastornos antisocial, problemas conductuales son más que ese 1%, por lo tanto, lo que uno esperaría que en cualquier multitud aparecieran por asuntos de azar estas patologías, lo vemos cuando sale campeón algún equipo de futbol, lo vemos en muchos otros contextos aparecen estas manifestaciones también”, analizó.

EFECTO REDES SOCIALES

El psicólogo ahondó también en el rol de los jóvenes en estos procesos sociales; y el efecto de la Redes Sociales como mecanismo de convocatoria haciendo alusión a un estudio realizado por la Universidad Austral de Chile el año 2009, en relación al movimiento de la revolución pingüina, del año 2006. Señalemos que hoy las manifestaciones que se han realizado en todo el país han sido espontáneas y el principal mecanismo de difusión serían precisamente las redes sociales.  “Este estudio da cuenta que ningún movimiento político formal, ni los partidos tradicionales de izquierda y derecha se explicaban como se coordinaban de Arica a Punta Arenas las tomas de colegios y liceos de manera milimétrica, era impactante para quienes habían vivido la política tradicional cuya forma de convocatoria era más formal, como por ejemplo, panfletos, distribución más directa o través de medios llamados de prensa que podía o no salieran. Lo que pasó en ese estudio es que se estableció que Chile, en esos días, fue el país con mayor uso en el mundo de Fotolog, una red social, previa a Facebook donde se compartían fotos y se ponían comentarios. Fue en esa red de comentarios donde se planificaron las acciones del año 2006, absolutamente descentralizado, la forma en que se va distribuyendo la información no es igual que en el contexto tradicional”, compartió. 

Hoy, la situación es similar, y son las redes desde donde –principalmente los jóvenes- absorben información de todo tipo, real o no, y con ese material se comunican, emocionan y toman decisiones.  Los adultos en cambio, indicó ven por ejemplo, televisión pero tienen una línea editorial distinta, cuando hay movimientos de este tipo. Lo preocupante, manifestó Aedo, en el caso de los jóvenes, es que están muy informados, pero no necesariamente bien informados. 

Finalmente, y como resguardo general para evitar situaciones emocionales más complejas al interior del núcleo familiar, expuesto a todos estas situaciones, el profesional indicó que la palabra clave es la prudencia; y por cierto el sentido común. Mayores datos de esta entrevista en Facebook Diario La Tribuna.

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