domingo 20 de octubre, 2019

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Crónica

No descartan venta de tierras a la Conadi para solucionar litigio en Trapa Trapa

“Las cosas tienen un precio y si ofrecen un precio razonable, de mercado, yo pienso que no habría inconveniente de parte de mis clientes”, declaró el abogado representante de Inversiones Tama S.A, dueña del predio El Infiernillo.


 Por JUAN PABLO VERGARA

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La compra de las tierras por parte de la Conadi sería una de las soluciones en el litigio que mantiene Inversiones Tama S.A -dueña legal del predio El Infiernillo, ubicado en el fundo Curamallín, en Alto Biobío-, contra los hermanos Jaime Mariluan Huenteman y Atilio Pereira Huenteman, quienes se resisten a abandonar el lugar, pese a existir una orden de desalojo en curso, argumentando que poseen derechos ancestrales sobre el mismo.

Así lo expresó el abogado que defiende a Inversiones Tama S.A en esta causa, Fernando Saenger, quien en conversación con Diario La Tribuna reafirmó el derecho de propiedad que sus representados tienen sobre el predio reclamado.

“Estamos hablando de un derecho de dominio, las cosas tienen un precio y si ofrecen a mis clientes un precio razonable, de mercado, yo pienso que no habría inconveniente de parte de mis clientes. Eso se lo tengo que consultar a ellos, porque yo no soy el dueño de las tierras”, señaló.

“Nosotros sangre no queremos, no queremos violencia, no queremos en absoluto perjudicar a gente modesta, anciana ni niños, pero queremos buscar una solución, porque el fundo es de Inversiones Tama y otros campos que están al lado también”, añadió el jurista.

Según él, es la Conadi la llamada a proponer soluciones, considerando que fue este organismo el que defendió a los hermanos Jaime Mariluan Huenteman y Atilio Pereira Huenteman durante el juicio de precario que sus clientes iniciaron contra ellos y que finalmente terminaron ganando.

Además, descartó que los demandados hayan vivido siempre en el predio desde donde hoy deben ser desalojados, como argumentaron durante el juicio.

“Ellos vivían en Trapa Trapa, dos o tres kilómetros más arriba, y cuando le quemaron la casa a Jara, un empleado de Raúl Pérez Serani, hace 15 años atrás, juicio en el que también estuve, ahí ya se aposentaron en el lugar y no los pudimos sacar más”, recordó.

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