miércoles 22 de enero, 2020

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Crónica

Vladimir Urrutia: “Aunque el caso sigue su curso, para mí se cierra un ciclo”

Luego de que el tribunal reconociera los 13 años que ambos mantuvieron de relación, el contador y corredor de propiedades recordó su historia y todo lo que ha vivido durante estos más de tres años, desde que falleció su pareja.


 Por ALEJANDRA SANCHEZ OCAMPO

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Luego de años de lucha, finalmente, la justicia reconoció los 13 años de relación entre el fallecido médico Rodrigo Moreno y el contador angelino Vladimir Urrutia, calificándolos como una familia, pese a no tener un vínculo vigente.

Luego de esta resolución, fue el mismo Vladimir Urrutia quien conversó con La Tribuna para contar cómo ha sido toda esta experiencia para él. “Para mí, en lo personal, esto viene a cerrar un ciclo importante, porque Rodrigo falleció el 5 de octubre de 2014 en situaciones súper complejas. Para mí fue absolutamente una sorpresa todo”.

A ello agregó que “cuando hay una persona que te acompaña durante casi 13 años y que ya no está, todo se desmorona. Tú tienes un proyecto de vida, una familia, tú generas lazos con un entorno, con unas redes, entornos familiares, sociales y económicos, y todo se desmorona, sobre todo cuando se trata de una pareja homosexual. El tema es súper complejo, porque hay muchas puertas que se te cierran”, relató.

“La ciudad no está preparada para recibirte en ese sentido, entonces, de alguna manera, nosotros tratamos de ir conviviendo en la medida que nosotros vamos siendo aceptados”, sentenció Urrutia.

SECRETO A VOCES

Del mismo modo, el contador sostuvo que “había mucha gente que pensaba que nosotros éramos hermanos, otros decían que éramos primos, pero nunca nadie decía que nosotros éramos pareja”.

Añadió que “probablemente, podía ser que éramos un secreto a voces, pero, de hecho, cuando yo llegué a vivir a la ciudad de Los Ángeles me dijeron que debía tener mucho cuidado, porque la gente era distinta”.

“Vivimos en carne propia la discriminación y la segregación. Nos fuimos abriendo camino en lo laboral, cada uno en su área, pero fue difícil, súper difícil, sobre todo cuando en una ciudad en donde, por ejemplo, un niño transgénero es golpeado por sus propios compañeros en un establecimiento educacional, y debemos ir y ayudar para que no vuelva a suceder de nuevo”, declaró.

INESTABILIDAD EMOCIONAL

Luego que Rodrigo falleciera en el año 2014, Vladimir quedó solo: “Me sentí en lo emocional bastante solo, pero la vida me entregó una familia muy bonita. Yo desde el día cero que ocurre todo esto encontré a gente muy valiosa que me acompañó durante todo este proceso y que me sacó desde lo más abajo posible que puede llegar el ser humano. Yo encontré en ellos a los hermanos que no tengo”.

Urrutia contó que tuvo una depresión severa que lo llevó a estar casi dos años con medicamentos, con intentos de suicidio, pero, tal como señala, gracias a Dios estuvo acompañado y rodeado con gente que estuvo para contenerlo.  “Hay gente que me aguantó, también porque de alguna manera te empiezas a volver monotemático. Era todos los días algo distinto, todos los días una amenaza, día por medio, una vez a la semana, una vez al mes”.

Así, contó la parte oscura tras su pérdida, que incluyó hasta amenazas de distintas partes. “Entonces, tanto de la familia de Rodrigo, decían que me van a demandar con algo, me van a quitar no sé qué cosa, entonces mi entorno comenzó a bloquear todo tipo de elementos exógenos y ellos comenzaron a ayudarme para poder empezar a limpiar todo este tema para yo seguir viviendo y trabajando”.

Por lo anterior, y la prescripción que le dio su médico, Vladimir, al mes siguiente de la partida de Rodrigo, se fue de la casa donde vivían juntos. “El médico me dijo Si tú sigues ahí te vas a volver loco y, efectivamente, eso iba a pasar. Yo la verdad que cuando me fui de ahí, me fui a arrendar un departamento sin muebles, sin nada, con una mano adelante y otra atrás, todo lo dejé en esa casa, menos mi dormitorio y después yo pasé a ser un sinvergüenza y un ladrón”.

ADVERSO FINAL

Con todo lo vivido después de la muerte de su pareja, Vladimir dijo que “entonces, al final todos esos casi 13 años maravillosos que viví fueron una experiencia nefasta en ese término, porque la familia se apoderó casi en un 100% de todo”.

Explicó que, “hubo mucha gente que me cuestionó inicialmente –principalmente- porque creían que yo perseguía temas materiales entre medio, y probablemente yo lo dejé entre ver de esa manera, porque lo que nosotros necesitábamos era separar las aguas en términos materiales”.

Sin embrago, fue más allá que esto, “cuando me quitaron todo lo que pudieron quitarme: la camioneta, los muebles, mis perros -que eran mis cuatro perros maravillosos que los criábamos como niños- se fueron, y yo quedé preguntándome, ¿qué sigue ahora? Y empezaron a llegar las demandas, con las que he seguido dando esta lucha”, concluyó Vladimir Urrutia.

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