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Crónica

Lado B de las Municipales: vocal llega ebrio y ciclista impone estilo en elecciones

Por su parte, un despistado candidato a alcalde también se apuntó al anecdotario, acudiendo a votar a un lugar en donde no estaba registrado.


 Por La Tribuna

24-10-2016_00-19-576.1

 

A pesar de la tradición cívica y solemnidad que tienen –siempre- las elecciones en nuestro país, nunca falta ese elemento que sale de lo común y que raya en lo anecdótico, pasando a condimentar los comicios, en este caso las Municipales 2016.

 

La comuna angelina no se escapó a esta realidad, con –al menos- 3 situaciones que “salieron de lo común”, las que fueron recogidas por los –atentos- reporteros de La Tribuna.

 

Una de ellas fue un simpático elector que llegó a sufragar al Liceo Bicentenario a bordo de una bicicleta “enchulada”, específicamente, con ruedas anchas para la nieve y una llamativa campanilla, que hizo sonar al arribar al lugar.

 

Desde Carabineros -que custodiaban el lugar- hasta otros electores, se sorprendieron por el “estiloso arribo”, incluso, registrándolo en fotografías.

 

Hasta ese momento ya el hecho ameritaba pasar a ser consignado dentro del anecdotario de las votaciones angelinas, sin embargo, el ciclista “quiso llevar al máximo su participación”, ya que tras sufragar en forma totalmente tranquila e intentar abordar su medio transporte para retornar a su casa, se dio cuenta que andaba sin las llaves del candado que le puso a su bicicleta.

 

Pese a que los efectivos policiales le intentaron cooperar, el simpático ciclista no tuvo otra alternativa que irse caminando, para luego retornar con la llave para retirar su llamativo “corcel de 2 ruedas”.

 

Otro suceso fuera de lo común que, incluso, alcanzó ribetes de polémica, se registró en el Colegio Woodland de Los Ángeles, en donde un vocal de mesa acudió a cumplir con su deber cívico en –aparente- estado de ebriedad.

 

El hombre que, además, presentaba problemas de discapacidad intelectual, según relató el delegado de la Junta Electoral del citado plantel, fue –finalmente- enviado a su hogar, bajo la justificación que podía entorpecer el desarrollo del proceso.

 

Pero las anécdotas no sólo fueron protagonizadas por electores y vocales de mesa, sino que también por candidatos a alcaldes por Los Ángeles.

 

Uno de ellos, el aspirante a jefe comunal por el Partido Ecologista, Julio Arredondo, el que acudió a sufragar –totalmente- convencido que tenía que hacerlo en el Liceo Industrial, sin embargo, ya en el lugar se enteró que no aparecía en los registros.

 

Arredondo –sin saberlo- era uno de los cerca de 500 mil ciudadanos, víctimas del cambio de domicilio electoral por el Registro Civil y Servel.

 

Tras conocer que –ahora- sufragaba en otro plantel de educación angelino, no le quedó más que tomar el asunto con hidalguía y encaminar sus pasos a la Escuela Thomas Jefferson.

 

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