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Crónica

Profesional a honorarios gana juicio laboral contra municipio angelino

La Corte de Apelaciones ratificó resolución de primera instancia, que acreditó vínculo laboral y estableció un despido injustificado.


 Por La Tribuna

06-10-2016_19-00-459.0

 

Convirtiéndose –prácticamente- en el único precedente en la zona, un profesional a honorarios ganó un juicio del trabajo contra el municipio angelino, luego de acreditar una relación laboral con la citada casa edilicia.

 

Se trata del psicólogo Felipe Rodríguez, que se desempeñó por 3 años en el Programa de Atención Integral familiar 24 Horas, iniciativa que se ejecuta en la Oficina de Seguridad Comunal Integral del municipio, en coordinación con la Subsecretaría de Prevención del Delito del Ministerio del Interior.

 

El joven profesional que –asegura- realizaba una función acorde a las exigencias del programa, comenzó a tener problemas cuando empezó a manifestar su malestar por el retraso en la cancelación de sus honorarios.

 

“Siempre a inicios de los periodos anuales se desfasaba los pagos, sin embargo, ese año (2015) en vez de demorar 2 meses como era lo normal, se demoró casi 4 meses. (…) Yo para acelerar una solución, asistí a una reunión de camaradería de los funcionarios y hablé con la jefa de gabinete, en donde se comprometió ayudarme, pero a los días me aplazaba y después –simplemente- no me recibía”, relató. 

 

Finalmente se logra la liberación de los honorarios adeudados, no obstante, a la par venía desvinculación instantánea de su trabajo, aludiendo a un diagnóstico deficiente de su desempeño.

 

“Al otro día que se transfirieron los recursos de 3 meses, me citan a una reunión con todos los coordinadores del programa, en donde se me lee un informe de desempeño, en donde se dicen cosas que no eran reales y se dispone mi salida inmediata”, puntualizó. 

 

 

LA BATALLA LEGAL

 

En vista a la situación intempestiva y con la finalidad de desenmascarar una relación laboral encubierta, el profesional se asesoró con abogados privados para dar una lucha judicial en los tribunales.

 

De esta manera, su primer paso central fue entablar una acción judicial en el Tribunal Laboral de Los Ángeles, después de haber realizado los trámites básicos en la Inspección del Trabajo Local.

 

La demanda la presentó a mediados del 2015, llevándose a cabo un litigio con la casa edilicia que duró -al menos- 6 meses, en donde finalmente el mencionado tribunal resuelve la nulidad de la desvinculación, despido injustificado y el pago de las contraprestaciones laborales.

 

A pesar de esta victoria legal, el municipio a fines de diciembre decidió apelar al fallo, recurriendo a la Corte de Apelaciones de Concepción, en donde se volvió a revisar el conflicto.

 

Tras unos meses de presentación de pruebas y alegatos en el tribunal de alzada, se termina por ratificar la resolución de primera instancia y se obliga a la casa edilicia al pago de las contraprestaciones laborales, avaluadas -a esa altura- en más de 5 millones de pesos.

 

El municipio termina por acatar la medida, asumiendo con ello una relación laboral con el psicólogo, disponiendo el pago a mediados de septiembre.

 

 

EL PRECEDENTE Y LAS PRUEBAS

 

Con el cheque en sus manos y mirando la situación con la perspectiva de los meses pasados, el joven profesional destaca que más que buscar una contraprestación económica, su interés era evidenciar una realidad que pasa mucho en los organismos públicos, en donde bajo la modalidad de contratos a honorarios se oculta una relación laboral.

 

“Mi intención de hacer público esto es revelar la precarización laboral a la que estamos expuestos, los profesionales que poseemos contratos a honorarios y que nos desempeñamos en el ámbito público, siendo mi mayor interés alentar a que otras personas en similares condiciones se atrevan a tomar este tipo de acciones y hacer de cierta forma justicia ante las situaciones irregulares”, argumentó.

 

Por último, se le consultó que facilitó que los tribunales acogieran sus argumentos, respondiendo el psicólogo diversas herramientas que permitieron acreditar el vínculo de subordinación y dependencia.

 

“Demostré que era un trabajo estable con funciones permanentes, con horarios definidos, que tenía –además- una jefatura a quien me sometía y tenía que rendir cuentas. Fuera de ello me sirvió la testificación de 2 ex colegas a quienes les agradezco su apoyo”, concluyó.

 

 

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