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¿Sabías que el estero Quilque no nace en la cordillera? Esta es su historia

por Prensa La Tribuna

El paseo Quilque, ahora llamado Ronald Ramm, es de 1989. / La Tribuna

El estero Quilque forma parte de la historia de Los Ángeles desde los primeros días de la ciudad. Su presencia estuvo vinculada al emplazamiento de la villa fundada en 1739 por el sargento mayor Pedro de Córdova y Figueroa, quien estableció el asentamiento en el sector donde actualmente se encuentra el centro cívico, tomando como referencia la margen sur de este curso de agua.

Desde entonces, el Quilque y Los Ángeles han mantenido una relación estrecha. Sin embargo, pese a su importancia histórica, existe un aspecto poco conocido sobre este estero: sus aguas no provienen directamente de las altas cumbres cordilleranas.

Según el historiador angelino, Juvenal Rivera, el estero Quilque nace de manera subterránea y sus aguas afloran naturalmente en el fundo Santa Isabel, ubicado por el camino a Cerro Colorado, aproximadamente cinco kilómetros al oriente del centro de Los Ángeles.

En sus primeros años, el curso de agua tenía características muy diferentes a las actuales. Antes de la llegada del sistema de riego, dependía prácticamente por completo de las precipitaciones.

Durante el verano, su caudal podía reducirse casi hasta desaparecer y solo recuperaba volumen a partir de las lluvias que comenzaban a registrarse desde abril.

Esa condición explica una particularidad de la antigua ciudad: algunas viviendas fueron levantadas directamente sobre el cauce o en sectores muy próximos a él, especialmente en el tramo correspondiente a las actuales calles Almagro, Colón y Valdivia.

Los testimonios de la época describen un estero angosto, que incluso podía cruzarse de un salto. En verano, cuando el agua disminuía considerablemente, su presencia dentro de la ciudad era todavía más reducida.

El agua que atraviesa la ciudad también termina regando los campos

La historia del Quilque experimentó una transformación significativa en 1925, con la puesta en funcionamiento del sistema de riego de la Asociación de Canalistas.

La obra incorporó los cursos naturales de agua de la zona a una extensa red destinada a transportar el recurso hacia los sectores agrícolas.

En el caso del Quilque, el sistema comenzó con la extracción de aguas desde el río Laja, en una bocatoma ubicada en la localidad de Tucapel. Desde allí, el recurso es conducido por el canal matriz de la asociación hasta aproximadamente el kilómetro 16, donde una parte del caudal es desviada hacia el río Diuto.

Después de recorrer varios kilómetros, el agua vuelve a ser extraída y conducida mediante canales hasta desembocar en el Quilque, precisamente a la altura del fundo Santa Isabel.

De esta manera, el curso de agua que actualmente atraviesa Los Ángeles reúne distintos aportes: el caudal natural proveniente de su nacimiento, las aguas incorporadas desde el sistema de riego y el aporte del estero Pichiquilque, que confluye poco antes del cruce con la ex Ruta Cinco Sur.

El recorrido del Quilque no termina en Los Ángeles.

Después de atravesar la ciudad hacia el poniente, parte de sus aguas vuelve a incorporarse a una compleja red de canales destinada al riego de terrenos agrícolas de sectores como Virquenco y Santa Fe.

El recurso es utilizado principalmente para cultivos de trigo, maíz y remolacha, además de frutales.

Así, el estero que históricamente estuvo asociado al nacimiento de la ciudad terminó formando parte de una infraestructura mucho más amplia, donde los cursos naturales y las obras de ingeniería se complementan para sostener la actividad agrícola de la zona.

Una laguna en el lugar donde nace el Quilque

En el sector donde se encuentra el nacimiento del estero existe además un elemento que modifica el paisaje natural.

El fallecido propietario del fundo Santa Isabel, Bolívar Guzmán, decidió represar el curso de agua para formar una pequeña laguna.

Con el tiempo, el lugar se transformó en un espacio donde actualmente pueden observarse garzas, patos, taguas y coipos, junto con una vegetación arbórea que se ha conservado en el entorno.

La laguna constituye así otro capítulo de la historia del Quilque, precisamente en el lugar donde sus aguas comienzan a emerger.

Del cauce histórico al paseo urbano

La relación entre el estero y la ciudad también ha tenido una dimensión urbanística.

A fines de la década de 1980 surgió una de las iniciativas más relevantes para mejorar el entorno del Quilque, en el marco de las obras impulsadas para conmemorar los 250 años de la fundación de Los Ángeles.

El paseo Ronald Ramm fue inaugurado en septiembre de 1989. El proyecto original contemplaba una intervención más amplia, aunque finalmente se concretó en el tramo comprendido entre las calles Almagro y Colón.

Años después, en 2003, se sumó otra intervención en la margen norte del estero. El Mall Plaza habilitó un paseo entre las calles Mendoza y Ercilla.

Ambas iniciativas respondieron a una misma idea: integrar el Quilque a la ciudad y convertir nuevamente su paso por el área urbana en un elemento visible del paisaje angelino.

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