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Mujer recorre calles de Los Ángeles vendiendo parches curita para alimentar a sus 13 perros

por Jeremy Valenzuela Quiroz

Hace cinco años dejó Coronel y se radicó en Los Ángeles para comenzar de nuevo. Hoy, Viviana Lagos recorre a diario el centro de la ciudad vendiendo parches curita junto a Tommy, un perro con discapacidad que rescató hace siete meses. Con ese único ingreso alimenta a 13 perros rescatados y enfrenta además sus propios problemas de salud.

Mujer recorre calles de Los Ángeles vendiendo parches curita para alimentar a sus 13 perros / La Tribuna

Cada mañana, cuando la ciudad recién comienza a despertar, Viviana Lagos acomoda con cuidado a Tommy, su pequeño compañero de cuatro patas, en un carrito especialmente adaptado para él. Desde Villa Génesis toma una micro rumbo al centro de Los Ángeles, mientras cientos de personas se dirigen a sus trabajos y comienzan su jornada.

En sus manos lleva una bolsa con parches curita que vende para reunir el dinero necesario para sobrevivir. A su lado viaja Tommy, un perro que perdió la movilidad de sus patas traseras, pero que nunca perdió las ganas de vivir. Juntos repiten esa rutina todos los días, enfrentando una realidad marcada por el esfuerzo, la perseverancia y el cariño que los mantiene unidos.

Quienes transitan habitualmente por la Plaza de Armas, o por calle Valdivia entre Rengo y Colo Colo, probablemente los hayan visto alguna vez. Según Viviana, muchos ya saludan a Tommy a diario. Otros dejan una moneda o compran un parche. Sin embargo, pocos conocen la historia que hay detrás de esa escena cotidiana.

RUTINA DIARIA

Viviana tiene 46 años y hace cinco años decidió empezar de nuevo. Tras un quiebre personal, abandonó Coronel y comenzó un largo recorrido buscando trabajo y un lugar donde empezar de nuevo: "Trabajé en Parral, después en Mininco y finalmente llegué a Los Ángeles", recuerda.

Durante ese recorrido vivió momentos muy difíciles. Incluso pasó un tiempo en situación de calle junto a sus perros, hasta que apareció una oportunidad que le permitió recuperar algo de tranquilidad: una persona le ofreció cuidar una vivienda a cambio de hacerse responsable de varios animales rescatados que vivían allí.

"Un caballero, me vio con mis dos perritos y me ofreció irme a una casa a cuidar unos perros. Ahí me fui y desde entonces vivo en esa casita", cuenta. Desde entonces, esa casa se transformó en su hogar y también en el refugio de decenas de perros que ha recogido de la calle para darles un techo.

LA LLEGADA DE TOMMY

Hace siete meses, una llamada telefónica volvió a cambiar su historia. Era una noche marcada por la lluvia y el viento cuando una mujer dedicada al rescate animal le pidió ayuda para recibir a dos perros que necesitaban un lugar donde quedarse de manera urgente.

A las tres de la madrugada abrió la puerta de su casa para recibirlos. Uno de ellos, un pequeño perro blanco, falleció poco tiempo después debido al grave estado en que había sido rescatado. El otro era Tommy.

"Cuando me llamaron eran como las tres de la mañana. Recibí a Tommy y a otro perrito blanquito", recuerda. "Había estado amarrado como tres meses, sin comida ni nada. Llegó muy mal y murió". Por su parte, Tommy logró salir adelante, pero con el tiempo descubrió que tenía una discapacidad permanente.

Desde la cintura hacia abajo no tiene sensibilidad: ""Desde la cintura para abajo él no siente. Puede hacerse y no se da cuenta porque no siente nada. Tiene que usar pañales todo el día", explica. Viviana debe cambiárselos constantemente, limpiar su piel y utilizar paños absorbentes y toallitas húmedas para evitar heridas e infecciones.

Lejos de convertirse en una carga, Tommy pasó a ocupar un lugar especial dentro de la familia: "Yo lo amo, es como un hijo para mí", expresó.

"Él levanta la casa. Abrimos la puerta y es el primero que sale. Yo todavía no saco el carrito y él ya anda afuera", comenta. Tommy se mueve impulsándose únicamente con las patas delanteras y arrastra el resto de su cuerpo por todos los rincones.

Ese esfuerzo constante le provoca heridas y raspaduras en las patas traseras por el roce con el piso, pero ni siquiera eso consigue detenerlo. Para Viviana, verlo moverse de esa manera es una muestra de las ganas de vivir que tiene.

TRECE PERROS A SU CUIDADO

Tommy no es el único animal que depende de ella. En la casa donde vive cuida a otros 13 perros rescatados, todos con historias de abandono, maltrato o vida en la calle.

Alimentarlos se ha convertido en el mayor desafío de cada jornada. Según lo que dice Viviana, cada día necesita reunir dinero suficiente para comprar cerca de diez kilos de alimento. No siempre lo consigue.

Cuando las ventas son bajas, compra bolsas más pequeñas para asegurarse de que ninguno pase el día sin comer. Ya que la venta de parches curita es hoy su única fuente de ingresos y no recibe una pensión ni otra ayuda económica permanente.

Además, enfrenta sus propias dificultades de salud. Cuenta que padece artrosis y que también enfrenta un cáncer, aunque aún no ha podido completar los trámites necesarios para acceder a una pensión, ya que debe reunir nuevos antecedentes médicos.

Pese a todo, asegura que quedarse en casa nunca ha sido una opción. "Si tuviera plata recogería a todos los perros que andan en la calle", señala.

DÍA A DÍA CON SUS MASCOTAS

Viviana cambia constantemente de lugar para instalarse con Tommy y vender sus parches. A veces se instala cerca de la Plaza de Armas y otras en sectores donde circula más gente.

Cuenta que nunca ha tenido conflictos importantes con guardias de seguridad o comerciantes. Cuando alguien le pide que se retire de un lugar, simplemente toma su carrito y busca otro espacio.

Cuando se le pregunta qué necesita, Viviana no menciona ropa, dinero ni ayuda para ella. Sus perros son la prioridad. Por ello, asegura que lo primordial es "alimento para mis perritos", quienes esperan su regreso cada tarde.

También necesita pañales, paños absorbentes y toallitas húmedas para el cuidado diario de Tommy, elementos indispensables para mantenerlo limpio y evitar complicaciones derivadas de su discapacidad.

Además, Viviana revela que Tommy necesita diagnóstico veterinario debido a distintas afecciones de salud que padece aparte de su discapacidad. Una de ellas, una "alergia" que ha provocado que sus orejas presenten múltiples heridas.

Detrás de la venta diaria de parches curita de Viviana en las calles de Los Ángeles hay una historia de esfuerzo silencioso, de noches difíciles y de segundas oportunidades. Una historia que, pese a las enfermedades, las carencias y las críticas, mantiene intacto su propósito de sobrevivir junto a sus mascotas.

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