Crónica Ciudadana

Sin bombas, ni electricidad: pequeño agricultor de Loncopangue riega sus praderas aprovechando la fuerza de la gravedad

Onel Solar Balboa, cuenta con un innovador sistema que le permite mantener pasto verde durante los meses más secos y demuestra cómo el conocimiento del territorio puede convertirse en una herramienta productiva clave para combatir la crisis hídrica.

Sin bombas, ni electricidad: pequeño agricultor de Loncopangue riega sus praderas aprovechando la fuerza de la gravedad, cedida
Sin bombas, ni electricidad: pequeño agricultor de Loncopangue riega sus praderas aprovechando la fuerza de la gravedad / FUENTE: cedida

A sus 66 años, Onel Solar Balboa mira su predio en Loncopangue y ve realizado un sueño que viene arrastrando desde 1988. Después de décadas regando por surco y perdiendo agua en la tierra, hoy su pradera se riega con un sistema de aspersión que funciona solo por gravedad, sin bombas, sin paneles solares y sin cuenta de luz.

El proyecto, financiado a través del programa de riego intrapredial de INDAP, significó una inversión de 12 millones de pesos y ya está operativo.  "Uno tiene sueños y a veces nunca se cumplen. Y gracias a Dios este sí se cumplió", dice Onel, pequeño propietario agrícola que cría ovejas para consumo familiar y venta local de corderos.

SU TRAYECTORIA  

Como muchos agricultores de precordillera, empezó con lo que tenía: una pequeña chacra de un cuarto de hectárea con maíz, poroto y papa. "Principalmente maíz, porque la producción de trigo estaba bajando en el predio, entonces pensamos que el maíz era apropiado para las gallinas y chanchos", recuerda.

El riego era por surco. "Se consumía en el verano, muy pronto el agua se la tragaba la tierra", cuenta. Después probaron con planza, trayendo agua desde la quebrada. El sueño siempre fue el mismo: regar de otra manera más eficiente. "El sueño era de esos años poder regar de otra manera más eficiente", reconoce.

Pasaron los años, Onel estuvo un tiempo fuera del predio y cuando volvió encontró nuevas posibilidades: estanques, piscinas, más conocimiento técnico. Viendo que su terreno está "todo en lomas como en bajada", típico de la precordillera, empezó a pensar en un sistema que no dependiera de electricidad.

"Al ver las diferencias de altura, pensaba en mi cabeza: con un sistema de riego por aspersión, pero no utilizando bombas ni paneles solares, sino solamente por diferencias de altura, gravitacional que se llama", explica.

EL PROYECTO  

La oportunidad llegó a principios de este año. Postuló en marzo a un proyecto de riego intrapredial. En abril salió la pre-aceptación y comenzó el trabajo. Había que hacer entre 1.800 y 2.000 metros de zanja para enterrar tres líneas de cañería que llevaban el agua hasta la pradera.

"Fue harto trabajo, pero salió antes de la fecha. Tenía fecha de entrega el 7 de julio, pero se terminó la semana pasada, gracias a Dios", cuenta orgulloso.

El proyecto contempló seis estanques: tres en la parte más alta y tres más abajo, donde hay otra vertiente. En uno o dos días se llenan y alcanza para regar otro día completo. "Cada tres días que se moje la pradera es suficiente para que el pasto esté en condiciones, tome agüita y genere macolla para el ganado", explica.

Beneficios  

El ganado de Onel es para consumo familiar y para la gente de la localidad. "Vendo unos 10 corderitos, una cosa así", dice. Pero el riego le cambió la lógica productiva.

El sistema moja la pradera en primavera y verano, justo cuando el caudal de la vertiente baja drásticamente. Acumulando el agua en estanques, asegura pasto verde cuando más se necesita.

Además, el riego tiene un efecto colateral que Onel conocía por experiencia: "El problema que tenemos con las langostas, es que como no les gusta mucho el agua, entonces al estar mojándose el sector constantemente, la langosta no va a atacar el pasto". Una solución simple a un problema que golpea fuerte en la zona.

"ESTO ES ETERNO" 

Para Onel, lo más difícil fue el costo de los materiales. "Son caros. Yo tenía comprado algunos materiales antes de postular, pero el proyecto era más contundente. Son 12 millones de pesos y alcanzó para comprar más estanques, la cañería, los regadores y todo lo que se necesita".

Hoy asegura que el sistema tiene vida útil para décadas. "Esto es eterno, porque la cañería bajo tierra no le va a pasar nada. Y si uno cuida de las heladas, las llaves, los hidrantes, también". Ya tuvo su primera prueba: hubo helada y salió a revisar. Ahora prepara cajones forrados con plumavit para proteger los hidrantes del hielo.

El riego abrió nuevas puertas. Onel ya piensa en hacer una pequeña chacra de papas o maíz en el sector que ahora riega. "Creo que es mejor la tierra. Con trabajos anteriores le he puesto cal y el arrastre de las lluvias ha acarreado tierra", comenta.

Y el proyecto tiene proyección. La cañería enterrada le permite sacar ramales hacia otros sectores. "Un año puedo ocupar la pradera de abajo, otro año una pradera más arriba. Para ir intercambiando y dejando la tierra descansar". Sabe que talajear siempre el mismo lugar agota el suelo: "El pasto igual consume nutrientes de la tierra y se va agotando químicamente".

Para cerrar, Onel deja un mensaje claro a otros pequeños agricultores: "Que, si tienen el beneficio natural de tener una vertiente, un arroyo en su predio, y ven cómo podrían hacer llegar el agua a otra parte, que se acerquen a las instituciones estatales. Hay posibilidad de que tengan una ayuda para su idea".

Recomienda el riego por aspersión para quienes tienen ganado, porque es "más rápido y más fácil". Y recalca su principal aprendizaje: "Que aprovechen las diferencias de desnivel, porque hay un ahorro. O sea, yo no estoy invirtiendo en paneles solares, ni bombas, ni electricidad. Sino solamente con diferencias gravitacionales, diferencias de desnivel de suelo".




matomo