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De funcionario policial a guía canino: la vocación que marcó la carrera de Víctor Contreras

por María José Villagrán

El funcionario relata su trayectoria en la institución y cómo el vínculo con los perros detectores de drogas marcó un antes y un después en su vida profesional.

El vínculo construido durante años es tan fuerte que incluso ya piensa en el futuro del perro cuando llegue su jubilación, la que normalmente ocurre entre los ocho y nueve años de servicio operativo. / Edición Diario La Tribuna

Por casi dos décadas, Víctor Contreras González ha vestido el uniforme de la Policía de Investigaciones con la convicción de quien encontró su vocación en el servicio público. Cuando ingresó, en 2006, sabía que quería desarrollar una carrera ligada al trabajo operativo; lo que aún no imaginaba era que, años después, encontraría en los perros a compañeros cercanos dentro de la institución.

Hoy, a meses de cumplir dos décadas de servicio de la comunidad en la PDI, el funcionario de la Brigada Antinarcóticos de Los Ángeles recuerda con orgullo el camino que lo llevó a convertirse en guía canino, una especialidad que ha marcado gran parte de su vida profesional desde 2011.

"Voy a cumplir en unos meses más 20 años de servicio en esta gran institución", comenta Víctor, mientras a su lado permanece atento Goten, el ejemplar canino con el que trabaja actualmente y con quien ha construido un vínculo que va mucho más allá de lo laboral.

Antes de llegar a la Brigada Antinarcóticos, Víctor desempeñó funciones en distintas áreas operativas y también en una Prefectura.

Sin embargo, había algo que desde sus primeros años en la institución llamaba profundamente su atención: el trabajo de los perros detectores de drogas.

"Siempre me llamó la atención la Brigada Antinarcóticos. Uno ve a los perros trabajar en terminales de buses, en aeropuertos, en distintos lugares, y son ejemplares súper dóciles. Todos queremos a estos perritos", destaca.

Su interés no surgió únicamente desde el ámbito policial. Desde pequeño convivió con animales y desarrolló una conexión natural con ellos. En su casa y en el campo siempre hubo perros, experiencia que terminó siendo clave al momento de decidir especializarse como guía canino.

"Mi decisión fue porque me gustan los perros. Yo tengo dos mascotas en la casa y en el campo también, entonces siempre estuve rodeado de animales", relata.

La oportunidad llegó en 2011, cuando en Los Ángeles se creó la Brigada Antinarcóticos. La incorporación de ejemplares caninos era fundamental para fortalecer el trabajo operativo y mejorar la efectividad de los procedimientos policiales relacionados con drogas.

"La primera instancia que me motivó a ser guía canino fue que acá en la ciudad de Los Ángeles se creó la Brigada Antinarcóticos. Para el trabajo técnico y para facilitar el rompimiento de domicilios se requiere un ejemplar canino", explica.

La presencia de los perros en este tipo de operativos resulta determinante. Gracias a su capacidad olfativa, los ejemplares permiten detectar sustancias ilícitas en tiempos mucho más breves que una búsqueda convencional."Cuando uno va a un domicilio, disminuimos el tiempo de búsqueda dentro de los domicilios. Ellos son netamente buenos elementos al momento de la irrupción", afirma.

Tras postular, Víctor fue seleccionado para realizar el curso de guía canino en la Brigada de Adiestramiento Canino (Briacan), ubicada en Santiago. Allí aprendió las técnicas necesarias para trabajar junto a ejemplares especializados en detección de drogas.

"El adiestramiento se basa en la detección de sustancias químicas; por ejemplo, drogas, marihuana, cocaína, éxtasis. Hay otros ejemplares que están adiestrados para explosivos o armamento", detalla.

Aclara, eso sí, que los guías no entrenan desde cero a los perros. Los ejemplares ya vienen preparados por instructores especializados y luego los funcionarios aprenden a trabajar con ellos, reforzando constantemente sus capacidades mediante ejercicios permanentes. "Nosotros seguimos las pautas que nos enseñan en el curso, porque ellos ya vienen con el adiestramiento", comenta.

Pero el verdadero trabajo comienza después, en el día a día, cuando guía y perro deben aprender a conocerse mutuamente. Ahí es donde aparece uno de los aspectos que más valora Víctor: el vínculo que se genera con el animal. Desde hace años trabaja junto a Goten, un ejemplar que recibió cuando apenas tenía seis meses de vida y que con el tiempo se transformó en un compañero inseparable.

"Todo este tiempo hemos formado una unión. Él es mi partner en todo lo operativo", dice.

La conexión entre ambos es tan estrecha que sólo Víctor puede manejarlo durante los procedimientos y entrenamientos. Conoce sus comportamientos, sus reacciones y hasta sus cambios de ánimo.

"Yo sé los problemas que puede tener él de salud. A lo mejor hoy día se despertó con poco ánimo de trabajar y otras personas no lo notan", explica.

Durante su trayectoria como guía canino ha trabajado con tres ejemplares distintos. No todos fueron iguales. Algunos resultaron más complejos y demandaron mayores esfuerzos de adaptación.

"Con otros ejemplares he tenido malas experiencias, porque eran muy desordenados o no congeniaban conmigo", reconoce.

Esa experiencia le permitió comprender que el éxito del trabajo depende tanto de las capacidades del perro como de la dedicación del guía.

"Si uno no le dedica tiempo de trabajo y ejercicio, va a tener un mal resultado", asegura.

Aun así, para Víctor, el balance de estos años es profundamente positivo. Destaca la inteligencia y nobleza de los perros policiales, además del apoyo permanente que entregan en cada operativo. "Son ejemplares maravillosos", afirma mientras acaricia a Goten.

El vínculo construido durante años es tan fuerte que incluso ya piensa en el futuro del perro cuando llegue su jubilación, la que normalmente ocurre entre los ocho y nueve años de servicio operativo.

"Al momento de jubilar, yo me lo voy a llevar, porque realmente son compañeros de trabajo. Nos afiatamos, nos conocemos y es difícil dejarlo en manos de otras personas", concluye.

Víctor Contreras González, guía canino de la Brigada Antinarcóticos de la PDI de Los Ángeles, junto a Goten. / Cedida
Víctor Contreras González, guía canino de la Brigada Antinarcóticos de la PDI de Los Ángeles, junto a Goten. Cedida

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