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Crónica Ciudadana

Siete curiosidades de Laja que muy probablemente no conocías

Con una población que supera los 23 mil habitantes, la comuna es reconocida por su planta de celulosa y por la laguna Señoraza, que se encuentran dentro de la trama urbana de la ciudad, la cual tiene varias particularidades.


 Por Juvenal Rivera

Laguna Señoraza, 1

La comuna de Laja es parte de la provincia de Biobío que se caracteriza porque su área urbana se sitúa justo en la confluencia de los ríos Biobío y Laja.

Con una población que supera los 23 mil habitantes, la comuna es reconocida por su planta de celulosa y por la laguna Señoraza, que se encuentran dentro de la trama urbana de la ciudad.

A continuación, nos referiremos a aspectos poco conocidos de la comuna de Laja, una de las de más reciente fundación dentro de la provincia de Biobío.

1.- EL NOMBRE

Antes que Laja fuera conocida con ese nombre, tuvo uno muy distinto: Estación de La Rinconada.

La historia parte cuando el 22 de diciembre de 1891, a partir de la Ley de Comuna Autónoma, se estableció la Municipalidad de Estación de La Rinconada como parte del Departamento de Laja. 

Sin embargo, cuando se creó la comuna de Santa Fe – a partir del decreto del 13 de septiembre de 1901 – se delineó con parte de la superficie de la comuna de Estación de La Rinconada.

Con el Decreto Ley Nº 803 del 22 de diciembre de 1925, se confirmaron los límites geográficos y recién el 30 de diciembre de 1927, con el DFL 8583, la comuna tiene la actual denominación: Laja. Su primer alcalde fue Juan Novión Mercadé.

2.- ANTES DE LA PLANTA DE CELULOSA

La comuna de Laja es conocida por la planta de celulosa de la Empresa CMPC. Sin embargo, antes que se decidiera la instalación de la fábrica, la comuna se hizo conocida por sus grandes extensiones de viñedos, melonares y quintas cuyos productos se comercializaban en Los Ángeles, Temuco, Concepción y San Rosendo.

Walter Schmidt, un vecino de Laja, recuerda que recién entre 1910 y 1915 se instalaron los primeros negocios, almacenes y tiendas. Hacia 1930 comenzó a funcionar la fábrica de alcoholes Cheúl y en los años 40 empezó a operar una fábrica de bebidas gaseosas en la calle Serrano.

3.- PRIMER MUJER ALCALDESA EN BIOBÍO

Muy pocas personas saben que, dentro del contexto provincial, la comuna de Laja fue pionera en la participación de las mujeres en política.

Fue en 1960 cuando María Cristina Jara Fuentes asumió como primera autoridad comunal. Fue la primera mujer que llegó a un cargo de esa naturaleza en la provincia de Biobío.

Nuevamente, gracias a la información aportada por Walter Schmidt, se sabe que ella fue especialmente laboriosa: “Ella hizo nuestro pueblo tomara un impulso para el crecimiento y desarrollo local con obras como el hospital “Dr. Luis Péndola Martínez” que estaba ubicado en calle Baquedano, el matadero municipal (que ya no funciona), la ampliación del cementerio municipal, la compra de vehículos, un furgón, tractor con un carro aljibe y camiones”.

Pero Cristina Jara no se quedó ahí. En su condición de ex alcaldesa, a mediados de los 60, donó terrenos al municipio para la continuación de la calle Blanco Encalada.

Por lo mismo, el vecino propone que ella – y otros ex alcaldes lajinos – sean homenajeados con alguna calle o pasaje que lleve su nombre.

4.- PARTICULAR TRAZADO DE CALLES

Este dato también lo aporta Walter Schmidt. Y fue la particular manera en que fue trazada la calle Balmaceda, la principal arteria comercial de la comuna de Laja en la actualidad.

Fue en la década del 20 cuando los hermanos Lorenzo, Luis y David de la Maza sacaron un arado y comenzaron a demarcar el lugar donde se ubicaría el primer trazado de la futura calle Balmaceda.

Pero los hermanos de la Maza no se quedaron solo en eso. También donaron algunos terrenos para la construcción de diversas obras, entre ellas, el actual templo parroquial que fue antecedido por una capilla que estuvo a cargos de sacerdotes franciscanos.

5.- CURA DE MI PUEBLO

El padre Félix Eicher fue una verdadera institución en Laja. Llegó a la comuna en 1962 para asumir como el primer párroco de la comuna, tarea que cumplió por más de 50 años. Fallecería en diciembre de 2014 en medio de profundas expresiones de dolor y pesar en la comunidad por el sacerdote de origen belga.

Una particularidad es que en 1996, el religioso tuvo un accidente de tránsito que lo tuvo a muy mal traer. El incidente aceleró las gestiones del Concejo Municipal de la época para rebautizar a una de las calles principales con el nombre del padre Félix, como una manera de tributarle un homenaje.

El mismo sacerdote reconocería que le complicaba salir a caminar por una calle que llevaba su nombre.

6.- LA FÁBRICA

Fue en 1953 cuando se comenzó con la construcción la fábrica de celulosa de la empresa CMPC. Sus operaciones recién se iniciarían entre 1958 y 1959, siendo la precursora de la actividad forestal no solo en Laja, sino que en la provincia de Biobío.

7. UN CRIMEN BRUTAL

En los primeros días de marzo de 1969, unos niños vieron unas sábanas florando en las aguas de la laguna Señoraza. Después de internarse en bote al cuerpo lacustre, con espanto se comprobó que era el cuerpo de una mujer mayor. Las pericias tanatológicas confirmaron lo peor: había sido asesinado de un brutal golpe en la cabeza.

Poco a poco se fueron develando más detalles. Ella era Rosa Abramovich, una mujer judía que – según se supo más tarde – salvó de morir en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial para terminar fallecida en la laguna Señoraza.

Ella residía en Valparaíso y ya era buscada por su familia que no tenía noticias de su paradero desde fines de febrero. Sus hermanos confirmaron la identidad. También unas sábanas que tenían bordadas sus iniciales.

Los autores del crimen no tardaron en ser identificados. Fueron Guillermo Stevenson y Osvaldo Serey. ¿El móvil? Robarle dinero, joyas y otras especies de valor.

Ambos llegaron a Laja el 23 de febrero y arrendaron un bote para lanzar el cuerpo al agua que estaba amarrado a un lastre de más de 50 kilos para que se fuera al fondo.

Stevenson optó por ese lugar porque lo conocía muy bien. Años antes había sido funcionario en la planta de celulosa.

Ambos gastaron el dinero en un prostíbulo de Talcahuano para huir a Argentina antes que el cadáver saliera a flote. Y así lo hicieron. Sin embargo, Serey volvería al país al año siguiente. Inmediatamente fue apresado y condenado. De Stevenson, autor intelectual y material del crimen, nunca más de supo.


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