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Santuario de la Purísima: una imagen que se mantiene viva por la poderosa influencia religiosa

Una larga historia que aún mantiene viva la imagen de la Virgen María traída de España en el siglo 17 tras imponerse a más de un conflicto bélico, hoy se sitúa en una tranquila localidad que recibe a miles de personas todo el año.


 Por La Tribuna

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El Santuario de la Purísima de San Carlos de Purén se ha transformado en un referente a nivel provincial y nacional a través de los años manteniéndose vigente, reuniendo a miles de fieles que llegan a cumplir sus mandas, orar o simplemente visitarla. Además en el santuario se comparten distintas actividades de la comunidad católica.

Una de sus tradiciones más importantes se lleva a cabo el 8 de diciembre, donde miles de peregrinos viajan desde distintas ciudades del país para celebrar a la Purísima.

Una de las encargadas del santuario, Alicia Llano, señaló que ella es milagrosa, por eso la gente va a pagar mandas.

Asimismo indicó que el lugar se llena con gente proveniente de todas partes. “Es impresionante, no se puede caminar”, aseveró.

Tal es su importancia, que hace varios años atrás, el padre Pío visitó el lugar para un Vía Crucis. Él quedó atónito por la pureza de su rostro pálido, su manto blanco y la imponente corona que lleva en su cabeza.

EL LARGO VIAJE DE LA VIRGEN

La imagen fue traída a Chile desde España en el siglo XVI y varias han sido las ciudades privilegiadas al recibirla.

Primero estuvo en Nacimiento en 1625 donde acogió sus primeras veneraciones, luego estuvo en Bureo al sur de Cautín, más tarde fue trasladada hasta Purén, donde estuvo hasta 1723 y unos años más tarde volvió a Nacimiento.

Sin embargo, la Virgen quedó en San Carlos de Purén cuando el gobernador Ambrosio O’Higgins reconstruyó el fuerte en 1776.

Desde ahí en adelante, esta localidad ha sido el hogar y el resguardo de la imagen sagrada.

FUERZA ESPIRITUAL EN CONFLICTOS BÉLICOS

La parte más interesante de su historia es todo lo que ha vivido la pequeña imagen de madera en las distintas localidades, ya que en 1628 fue atacada en Nacimiento por los aborígenes sublevados al mando del cacique Lientur, quienes incendiaron el lugar y pelearon férreamente a campo abierto contra las fuerzas del destacamento hispano, quienes lograron vencer a los indígenas gracias al valor infundido por la imagen de María, según afirman varios historiadores coloniales.  

Cuando el destacamento se trasladó a fundar el fuerte y poblado de Bureo, se llevaron consigo la imagen, la cual tuvo que presenciar otro conflicto e influir otra vez espiritualmente en 1655, cuando los soldados fueron asediados por las fuerzas indígenas 13 meses.

Los que defendieron el lugar pudieron resistir firmes gracias al aliento sagrado que les infundió la virgen hasta que acudieron fuerzas militares de Concepción para liberarlos.

Posteriormente cuando se ubicó definitivamente en San Carlos de Purén, la gente protegió a la virgen cuando había un peligro, escapando con la imagen hacia los cerros, salvaguardándola para poder conservarla.   

¿CÓMO LLEGAR AL SANTUARIO?                           

A casi 10 kilómetros de Los Ángeles está San Carlos de Purén, un sector rural, que se identifica por sus costumbres tanto religiosas como culturales.

Viajando por la Ruta 5 Sur, y admirando el verde paisaje, puedes llegar hasta la pequeña localidad donde se encuentra la conocida iglesia.

Al ingresar se puede apreciar cuadros de pasajes y hechos importantes de la Biblia, un Cristo cargando la cruz y una virgen rodeada de esculturas.

Ahí se encuentra la Virgen, rodeada de flores y manteles que la hacen estar en un altar. También hay un cartel con la oración que todos los visitantes deben pronunciar.

Esta plegaria es muy particular, ya que todos los habitantes de la zona aportaron con un granito de arena para conformarla.

 

IDENTIDAD CAMPESINA

Ancianos, jóvenes, adultos son asistentes a la celebración del 8 de diciembre. Sin embargo, lo que más llama la atención es la asistencia de jinetes, montando sus caballos.

Un gran grupo se desplaza por la noche, para llegar a galope hasta el campo santo. Ahí, el obispo los bendice y luego realiza la eucaristía correspondiente.

Ellos realizan esta procesión,  para dar gracias y venerar a la Virgen por las buenas cosechas que obtuvieron durante el año.

Pese a lo novedoso que resulta para algunos, esta procesión no escapa de la realidad ya que la zona se caracteriza por ser agrícola-ganadera. Los campesinos se amparan en la virgen para que sus producciones sean prósperas. 

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