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Cartas

Seguridad y tejido social


 Por Andrea Fuentes Aguilar

Señora directora:

Han sido drásticos los cambios que la sociedad chilena ha enfrentado en el último tiempo, probablemente la seguridad es el más resentido en la opinión pública. La percepción de riesgo en torno al delito ha llegado a cifras alarmantes que alteran la sensación de bienestar de los ciudadanos.

La transformación del delito y el imaginario social en torno a la figura del delincuente han cambiado radicalmente en el último tiempo. Aquello tiene explicación en la instalación exponencial de delitos complejos (tráfico de armas, de drogas, red de trata de personas, etc.), además, de la asociación del delito complejo atribuido a otros fenómenos como la inmigración y sumado a la sensación pública de un sistema judicial débil y altamente complaciente con el que delinque y no con sus víctimas.

Transversalmente las personas han caído en una suerte de desesperanza en materia de seguridad, reflejada en la interpelación al sistema de justicia, al rol político en esta materia, que han ido agudizando transformaciones del hábitat con personas que viven cada vez más prisioneros en sus propias casas y la disminución de socialización, inclusive a nivel vecinal, donde la desconfianza en “el otro” se ha transformado en el obstaculizador más complejo para el fortalecimiento del tejido social.

La población hoy reclama al Poder Ejecutivo y también al Judicial, mayor transparencia y eficiencia, que evidencien acuerdos político-transversales en materia de seguridad, junto con adecuados mecanismos para implementar un sistema de justicia acorde al avance de un fenómeno altamente complejo como hoy es la delincuencia. Para eso requiere, además de mayor inversión financiera, repensar y replantear sus formas, procesos y mecanismos.

Andrea Fuentes Aguilar

Académica Trabajo Social

Universidad San Sebastián


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