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Cartas

Falta de calle


 Por Anne Traub

Señora directora:
Probablemente a muchos parlamentarios, políticos y líderes de opinión, les parecerá una obviedad abordar el tema de la asistencia de los niños al kínder y también intrascendente si este es o no obligatorio. Si no, me cuesta entender el rechazo al proyecto de ley votado este martes.
Efectivamente, los estratos más educados y con mayores ingresos no se pierden respecto de la importancia de esta etapa educativa: sus hijos y nietos lo más probable es que estén asistiendo a la educación preescolar.
El problema no está allí. Está en las poblaciones, en el campo, en las familias más pobres de Chile. En el percentil 25, por ejemplo, solo un 50% envía a sus niños al colegio. Y, según la encuesta Casen, el 73% de quienes no llevan a sus niños al jardín infantil considera que no es necesario porque “los cuidan mejor en casa”. Esto, pese a que la cobertura llega al 97%.
Entonces, hay un tema cultural, educativo e, incluso, una tremenda desazón en los hogares de los niños más vulnerables que los deja fuera de la educación inicial, precisamente en una etapa sustantiva para su futuro.
Por ello, el rechazo al kínder obligatorio no es una derrota política ni un golpe “al lucro”. Es una herida enorme al corazón de niños y mujeres más vulnerables. Así lo entendemos quienes día a día estamos en las calles y en las comunas más desposeídas de Chile intentando frenar la llamada “condena de cuna”, trabajo que hoy retrocede con la lamentable decisión de nuestros parlamentarios.


Anne Traub, directora de Fundación Niños Primero (FNP) y Círculo Mujeres Power

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