suscríbete al boletín diario

Cartas a la directora

Inteligencia y paz


 Por La Tribuna

Señora directora:

Para hacer una gran fortuna se requiere ser no muy inteligente y aún menos honesto, en rigor es menester ser indolente, oportunista y cara de palo; los ejemplos de personas con estas cualidades en Chile no son muchos, por eso es que el poder económico está concentrado en unos pocos. La grotesca iniquidad ratifica la cualidad de no ser muy inteligentes por parte de estos pocos dueños de casi todos los $ chilenos, pues el resultado de la iniquidad, de la segregación con el producto obtenido por el conjunto interdependiente de toda la sociedad, es un perjuicio para toda la sociedad, la segregación perjudica al segregado y al que segrega, no percatarse de ello es poco inteligente. Por lo mismo llevamos más de tres semanas evidenciándolo. Además veintiocho años de cuasi democracia padeciendo tal segregación o iniquidad (queda fuera el periodo de dictadura pues nada bueno se puede esperar de tal estado de supina torpeza antisocial). Entonces ¿Qué puede ser más tonto de parte de los responsables de dirigir el país que la iniquidad con el producto del país? Agréguele la degradación del ecosistema y la tontera de la élite económica, que domina a la élite política, queda saturada para ambos grupúsculos. A estos poderosos e ineficientes segmentos de la población se le equipara otro segmento también ineficiente pero no tan poderoso, formado por los delincuentes sin corbata, los cuales son consecuencia de la intencional falta de educación cívica formal y la también intencional pobreza material, ambas causadas por la ya mencionada desinteligente iniquidad. Triste panorama de estos extremos de nuestro desorden social, extremos unidos por el saqueo y la tontera, y sólo separados por la forma de saquear.

Entre estos extremos sociales descritos estamos nosotros, los que ni saqueamos ni acumulamos torpemente, nosotros que somos millones comparados con los saqueadores de camisa blanca más sus colegas saqueadores de capucha que juntos suman tan sólo unos cuantos miles. Nosotros, los que hasta hace poco dormíamos el sueño de los ingenuos (de los ingenuos saqueados) y que se supone acabamos de despertar y percatarnos de la evidente falta de voluntad para corregir la causa de la iniquidad de parte del actual gobierno (abulia que comparte con los gobiernos anteriores en distinto grado) somos los llamados a convencer (distinto de combatir) a los saqueadores sin corbata para que paren el vandalismo (funcional a la distracción del fondo y a la represión) y se nos unan en la manifestaciones pacíficas, únicamente así se podrá impedir que los saqueadores con corbata sigan esquilmándonos a su modo legal-constitucional.

Si eventualmente lográsemos una sociedad equitativa pero sin controlar la degradación ambiental, entonces tal equidad no tendrá proyección. Reconociendo este punto basal y trascendental, se deduce que si el objetivo social es la sostenibilidad ambiental entonces la equidad, la justicia y paz social se obtendrán por añadidura.

Francisco Rotzoll

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes