domingo 17 de noviembre, 2019

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Cartas a la directora

Jubilación en DAEM Quilleco


 Por La Tribuna

Señora directora:

Señalo a usted que hace unos días me desvinculé del Departamento de Administración de Educación Municipal, DAEM Quilleco, después de cuarenta y tres años de docencia en diferentes aulas de la comuna. Ciertamente, las instancias de Retiro involucran una serie de sentimientos, alejarse de amistades, dejar atrás tantos desafíos educativos, situaciones que  producen un grado de tensión y emocionalidad, porque jubilamos tan sólo una vez en la vida y porque tendremos que hacer frente a un futuro incierto por las bajas pensiones de AFP y de Rentas Vitalicias.

Por problemas de salud de una integrante de mi grupo familiar hacía ya tiempo que había informado al DAEM Quilleco la decisión de retirarme del Sistema habiendo cumplido y superado la edad de jubilación. En este contexto, el martes 8 de octubre se me informó en oficinas del Departamento de Educación que se disponía del dinero para mi  indemnización, pero que debía aceptar las condiciones de inmediato porque el uso los fondos FAEP 2019 involucrados tenían fecha de caducidad. La problemática surgió con el número de meses a pagar, yo sostenía que me correspondían once (11) y no los diez (10) que el empleador afirmaba. Ante esto, y con objetivo de informarme debidamente, solicité una (1) semana para consultar una asesoría legal y que firmaría de inmediato mi desvinculación, pero no se me permitió, aduciéndose que el gasto de los fondos estaba en el tiempo límite. La consecuencia de no aceptar: tendría que continuar trabajando “quizá por todo el año 2020 porque pasaría al final de la lista de nuevos profesores por jubilar”. Así fue que me encontré ante la disyuntiva que debía resolver en el lapso de las 48 horas que se me concedieron. Señora directora, considere usted la incertidumbre que resulta tener que firmar un documento sin conocimiento cabal y que podría tener consecuencias en mi presente y futuro. Sin duda, una decisión difícil de asumir. Definitivamente, desde mi particular visión de los hechos, estimo que hubo ciertamente presiones indebidas. A pesar de todo, decidí retirarme y partir a mi destino definitivo en Curicó. Pesó más en mi decisión el lazo familiar un tanto desarraigado por décadas de distancia. Como conclusión, me quedo con la letra grande, aquélla que dice que del personal del DAEM Quilleco recibí siempre un trato deferente.

Me llevo anidados en el corazón los rostros de mis niñas y niños, sus caritas alegres, a veces tristes y otras tantas impregnadas de frío. Me llevo también en mi  baúl de recuerdos el afecto de mis colegas del Microcentro Fuente de Agua y de mis apoderadas y apoderados del Liceo Isabel Riquelme de Las Canteras, de la Escuela Nuevo Amanecer de Tinajón y, por cierto, la reminiscencia de mis clases finales –que se prolongaron por treinta años- en Escuela Las Arenas del sector de Villa Alegre… inolvidable.

Después de tantos años de docencia, sin sumarios ni investigaciones sumarias de por medio, es esperable en el Retiro una atmósfera de cercanía y –¿por qué no?- de reconocimiento.  Señalo que decidí dejar esta constancia porque en mi condición de ex dirigente de profesores, espero que mis colegas de Quilleco -al enfrentar la hora final de su etapa docente- reciban el afecto y la gratitud  de quiénes fueron los jefes y colaborado-res administrativos de nuestra importante tarea de enseñar.

José Gallegos Sepúlveda

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