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Aniversario de Los Angeles

Los Ángeles de gente cercana

Los habitantes de las ciudades, generalmente entregan gran cantidad de características negativas acerca de los lugares donde viven, sin embargo, aquí en la capital de la provincia de Bío Bío hay una larga lista de razones positivas que destacar.


 Por La Tribuna

2.1

Gente amable, cercana y honesta, son las principales características que definen a un angelino común. Dejando de lado las figuraciones políticas, los problemas sociales o la delincuencia, presentes en toda sociedad, lo cierto es que los habitantes de esta zona mantienen viva la tradición de un pueblo chico que se ha transformado en una gran ciudad gracias a sus habitantes.

Si usted, estimado lector, tiene la oportunidad de viajar en colectivo en las grandes ciudades, se encontrará con gente que no se habla, donde el conductor sólo se toma el pelo ante la frustración del tránsito lento y la muchacha que va en la puerta sostiene su cartera fuertemente ante el temor que alguien pueda quitársela por la ventana.

Los Ángeles, en cambio, aporta situaciones cotidianas que sólo saliendo de la ciudad son posibles de descubrir. Fácil es encontrarse en el colectivo con un chofer amistoso y gente amable, que va opinando de la contingencia, contando experiencias personales o que, simplemente, van haciendo del viaje un momento único, cargado de buen trato y respeto. Ahí es donde prima el sentido común y la solidaridad. Donde el chofer, arriesgándose a una multa, se baja del vehículo a sacar las cosas de los pasajeros guardadas en el maletero o a dejarlos “más cerquita” de la puerta de sus casas o terminal. Esto no ocurre en otras zonas.

Quienes tienen la oportunidad de trabajar en el centro de la ciudad, en bancos, instituciones públicas, comercio, etc., terminarán conociendo a las personas que construyen la ciudad: el vendedor de diarios, el lustrabotas de la plaza, los recepcionistas del Club de la Unión, el vendedor minusválido de confites afuera del Banco de Chile, la pareja de abuelos que trabajan de fotógrafos en la plaza, los carabineros de guardia en la comisaría, los cajeros de los supermercados, los vendedores de la Vega Techada, en fin, una serie de personajes que se transforman en un saludo cordial de tanto verse y que aportan significativamente a una sociedad más unida.

No cabe duda que, como cualquier ciudad, Los Ángeles tiene una gran cantidad de necesidades y carencias, donde el municipio, liderado por el alcalde Esteban Krause o la gobernación, dirigida por Luis Barceló, tienen el rol de buscar los caminos para entregar más y mejores oportunidades para sacar adelante a la comunidad, pero no se puede caer en la única crítica destructiva que arrasa con las buenas intenciones.

Hoy se celebra el 276º aniversario de la ciudad, lo que no es un error, debido a que en el acta aparece que fue el 27 de marzo de 1739, sin embargo, el sargento mayor Pedro de Córdoba y Figueroa llegó a estas tierras en abril, comenzando estimativamente el día 26 de mayo de ese año el trazado de calles, comenzando por la plaza de armas. Así nació Los Ángeles, mal llamado Santa María de Los Ángeles. Este fue el acuerdo alcanzado entre el gobernador Manso de Velasco y el obispo de Concepción, Salvador Bermúdez, para ordenar la vida del territorio de la Isla de la Laja y sus habitantes.

Tal como anhelaba Francisco Rioseco, presidente de la Asociación de Canalistas del Laja, en la primera Junta General de Accionistas, en agosto de 1918, la ciudad del futuro debía ser un lugar con “rectas y anchas calles, nuevas avenidas inundadas de aire, luz y sol, porque la riqueza y amenidad de sus campos harán de Los Ángeles una ciudad hermosa y sana, donde la existencia sana, alegre, abierta a bellos ideales del alma de las generaciones que nos suceda, sea digna de ser vivida”. No se equivoca. Hoy las calles poco a poco comienzan a crecer, para dar paso a una gran ciudad donde, a diferencia de la capital, el empresariado viste de jeans y sombrero, debido al trabajo del campo.

La Tribuna, nuestro periódico, encargado de entregar la información y también de otorgar un espacio a cada movimiento político, social y deportivo, quiere por intermedio de estas líneas y este suplemento saludar a su gente, la comunidad de Los Ángeles, y desearles un año lleno de éxitos y de progreso, donde el desafío principal esté en generar instancias para que los jóvenes no escapen buscando mejores oportunidades, sino que aporten a su ciudad con su profesionalismo y talento, al alero de las generaciones antiguas que han cumplido con hacer de este lugar una ciudad de gente buena. Felicidades a todos.

 

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