Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna

Lupino chileno: el cultivo del sur que revoluciona la producción agrícola con su alto contenido proteico

por Stephanie Ramírez M.

El Lupino combina un notable valor nutricional con ventajas productivas que lo posicionan como una alternativa sostenible para los agricultores locales. / contexto

En el corazón del sur de Chile, el lupino se ha consolidado como una de las leguminosas más prometedoras para el futuro agrícola del país. Cultivado principalmente en La Araucanía y en la Región del Biobío, este grano, similar al poroto, combina un notable valor nutricional con ventajas productivas que lo posicionan como una alternativa sostenible para los agricultores locales.

El ingeniero agrónomo Eduardo Soler explicó a Reporte Agrícola que "el lupino es una leguminosa que tradicionalmente se ha usado para alimentación animal, siendo hoy la industria del salmón su gran consumidor".

En Chile se cultivan principalmente las variedades lupino albus y lupino angustifolio, cuyas flores blancas y azules distinguen campos completos en la zona sur. Estas especies alcanzan un 40% de proteína y cerca de un 12% de grasa, aunque la innovación nacional ha dado un paso más allá.

En Temuco, el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola ha desarrollado una variedad chilena única, capaz de alcanzar hasta un 60% de proteína, casi el doble de las convencionales. Este avance representa un salto cualitativo en materia de producción agrícola y nutricional. El centro trabaja directamente con productores locales, entregando semilla certificada, asesoría técnica y comprando la producción resultante, fortaleciendo así la economía rural.

A partir de este nuevo lupino se elaboran diversos productos, como harina cruda o extruida, lupino descascarado y aislados de proteína, ampliando las posibilidades de industrialización y exportación de la leguminosa.

El lupino contribuye al mejoramiento del suelo gracias a su capacidad de fijar nitrógeno, lo que reduce la necesidad de fertilizantes químicos. / contexto
El lupino contribuye al mejoramiento del suelo gracias a su capacidad de fijar nitrógeno, lo que reduce la necesidad de fertilizantes químicos. contexto

Según detalló Soler, el proceso de cultivo es relativamente sencillo: "no es tan difícil, de siembra a cosecha son más o menos nueve o diez meses". Generalmente se siembra entre abril y junio y se cosecha entre enero y febrero, permitiendo una planificación ordenada del ciclo agrícola.

Además de sus aportes nutricionales, el lupino contribuye al mejoramiento del suelo gracias a su capacidad de fijar nitrógeno, lo que reduce la necesidad de fertilizantes químicos. "Deja como un remanente para el cultivo que viene. Es un aporte nutricional que deja este cultivo", añadió el especialista.

Esta propiedad lo convierte en una excelente alternativa de rotación agrícola para productores del sur que habitualmente siembran trigo, avena o papa, ayudando a mantener la fertilidad del terreno y diversificar la producción.

Síguenos: Google News
banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
EN VIVO

Más visto