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Agroforestal

Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola presenta balance de carbono negativo

Según la evaluación, la actividad con mayores posibilidades de mitigar los efectos del cambio climático es la gestión de las tierras de cultivo anuales, y la fijación de carbono en el suelo constituye el principal sumidero.


 Por Jorge Guzmán B.

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Según un nuevo informe de evaluación publicado hoy por la organización, las inversiones del FIDA se consideran un sumidero neto de carbono. El informe pone de manifiesto que las inversiones realizadas por el Fondo en los productores en pequeña escala y las poblaciones rurales en los países en desarrollo durante un período de 20 años captan más carbono y reducen emisiones de gases de efecto invernadero en mayor medida de las que producen.

“Me complace anunciar que las inversiones del FIDA presentan un equilibrio neto negativo con respecto al balance de carbono y contribuyen a las iniciativas mundiales encaminadas a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El informe destaca el beneficio sumamente importante, y que, sin embargo, no goza del debido reconocimiento, de invertir en la agricultura en pequeña escala: con las inversiones adecuadas, los pequeños productores pueden adaptarse al cambio climático y también nos ayudan a absorber carbono y mitigar los efectos del cambio climático”, declaró Jyotsna Puri, Vicepresidenta Adjunta del Departamento de Estrategia y Conocimientos del FIDA. “Su contribución no debería desestimarse”.

Entre 2019 y 2021, el FIDA destinó USD 1 200 millones a financiación para el clima, principalmente para ayudar a los pequeños productores a adaptarse al cambio climático, ya que el aumento de las temperaturas y los fenómenos meteorológicos extremos como las sequías, las inundaciones y los ciclones ponen sus vidas y medios de subsistencia en riesgo. Muchas de las prácticas promovidas por el Fondo para contribuir a la adaptación de los productores en pequeña escala también fijan carbono en el suelo y los árboles y reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Estas prácticas comprenden la agroecología, la agrosilvicultura, la gestión de los suelos, el pastoreo rotativo y la producción de arroz y la ganadería con bajas emisiones de metano.

“Es hora de que la comunidad mundial haga frente a este momento crítico y aumente la escala de las inversiones en los pequeños productores relacionadas con el clima, quienes producen un tercio de los alimentos que consumimos en el mundo y reciben solo un 1,7 % de la financiación para el clima”, añadió Puri.

Según la evaluación, la actividad con mayores posibilidades de mitigar los efectos del cambio climático es la gestión de las tierras de cultivo anuales, y la fijación de carbono en el suelo constituye el principal sumidero. Aumentar la concentración de carbono en el suelo presenta numerosos beneficios además de mitigar los efectos del cambio climático: también mejora la filtración de agua, incrementa la disponibilidad y favorece la biodiversidad del suelo.

Otras actividades con grandes posibilidades de captar carbono son las siguientes: la gestión de los humedales costeros, el asentamiento de un bosque o árbol en una zona en la que no había cubierta arbórea, la agrosilvicultura, la gestión forestal que contribuye a almacenar carbono en la biomasa y la producción de ganado y arroz con bajas emisiones de metano.

La evaluación se llevó a cabo en el marco de las iniciativas en curso dirigidas a preparar la hoja de ruta para la armonización con el Acuerdo de París, que contribuirá a que las inversiones y actividades del FIDA se ajusten a los objetivos del Acuerdo de promover el desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de carbono.


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