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La Tribuna
Columnista

Formación TP y empleo: una alianza que funciona

Fernanda Valdés Raczynski

Subsecretaria de Educación SuperiorMinisterio de Educación

por Fernanda Valdés Raczynski

En Chile, la formación técnico profesional no es una alternativa secundaria, sino el corazón del acceso a la educación superior y una respuesta prioritaria a las transformaciones del mercado laboral. Hoy, Chile Crece TP surge para canalizar ese dinamismo y articular las necesidades contingentes de formación terciaria con el empleo que el país requiere.

Las cifras reflejan esta urgencia: el 37,4% de los estudiantes de primer año de la educación superior ingresa a una carrera técnica de nivel superior (SIES, 2026), mientras que el promedio de los países de la OCDE es de apenas 17% (OCDE, 2025). Al sumar las carreras profesionales sin licenciatura impartidas por Institutos Profesionales (IP), la magnitud es contundente: los Centros de Formación Técnica (CFT) y los IP reciben el 56,5% de los matriculados de primer año y reúnen a 613.122 estudiantes, equivalentes al 44,7% del pregrado nacional. ¿Qué explica esta masiva preferencia de las familias chilenas?

La respuesta se conecta directamente con el futuro del trabajo y la empleabilidad efectiva. Quienes optan por el sector técnico profesional buscan una formación que permita una rápida inserción laboral, compatible con las responsabilidades del empleo y la vida familiar, y con flexibilidad para retornar a las aulas según las demandas de cada etapa vital. De hecho, la compatibilidad horaria es el primer factor de elección para cerca del 43% de los estudiantes de CFT e IP (FNE, 2026). Para la Subsecretaría de Educación Superior, reconocer este fenómeno es comprender que las trayectorias lineales del pasado ya no responden a la realidad productiva de Chile.

La automatización y los cambios productivos aceleran este cambio. Se estima que 4,7 millones de trabajadores en el país desempeñan ocupaciones con tareas susceptibles de acelerarse mediante inteligencia artificial generativa (CENIA y SOFOFA, 2024). Junto a la transición energética, la digitalización y el envejecimiento demográfico, la idea de estudiar una sola vez a los 18 años para trabajar toda la vida ha quedado obsoleta. La formación técnica lo confirma: si en 2009 el 12,2% de la matrícula de CFT e IP tenía 30 años o más, para 2025 dicha cifra se elevó al 34,5% y la mitad tiene 25 años o más (SIES, 2025). Se trata de estudiantes trabajadores, cuidadores y personas que buscan reconvertirse. La educación superior técnico profesional se ha consolidado como el principal motor de aprendizaje a lo largo de la vida en Chile.

Esta reconversión productiva ya opera en los hechos. En 2025, el 27,8% de los titulados en un IP y el 20,3% en un CFT tenían 35 años o más (SIES, 2026). Asimismo, uno de cada cinco estudiantes del sector declara que su experiencia laboral previa fue determinante al escoger carrera (FNE, 2026). Llegan con un oficio o práctica previa con el propósito de certificarlo, profundizarlo o reorientarlo hacia sectores emergentes.

Ante esta demanda, las instituciones han respondido elevando sus estándares. El 49,9% de los estudiantes del sector cursa en planteles acreditados en nivel de excelencia por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA, 2026), abarcando a más de 305 mil alumnos. Además, los propios estudiantes validan su experiencia: el 93,3% califica su formación como útil para trabajar y el 77% confirma haber adquirido herramientas para emprender (VOCES, 2021). A esto se añade que cerca del 75% de las personas que se titulan de la FTP logra hacerlo a tiempo (FNE, 2026) y que el 57% de los profesionales de primera generación familiar en acceder a la educación superior egresó de una institución técnico profesional (INACAP, 2023).

Sin embargo, estos avances no permiten la complacencia. Diversos análisis advierten que más de la mitad de la matrícula de primer año del sector cursa programas cuyo retorno económico estimado es negativo (FNE, 2026). Ello exige revisar y actualizar rigurosamente la oferta académica para vincularla de modo estrecho con los requerimientos productivos de cada región y sector económico, y superar la dispersión de información que persiste en el sistema.

Frente a este escenario, la misión de la política pública es garantizar pertinencia, calidad y sostenibilidad. Por esta razón impulsamos la agenda Chile Crece TP, un marco de acción público privado diseñado para conectar y difundir en tiempo real la oferta formativa con las necesidades concretas de empleo en los territorios. Chile Crece TP visibiliza y potencia las buenas prácticas que ya ocurren en nuestras regiones, cierra brechas de información y fortalece el vínculo entre empresas, trabajadores e instituciones terciarias.

Nuestra responsabilidad como Subsecretaría es estar a la altura de estos tiempos: entregar reglas claras e información oportuna, y desarrollar políticas públicas basadas en evidencia que, como Chile Crece TP, promuevan la cooperación entre los distintos actores.

Fernanda Valdés Raczynski

Subsecretaria de Educación Superior

Ministerio de Educación

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