Opinión

Política y salud

Dr. Luis Correa Devia, Cedida
Dr. Luis Correa Devia / FUENTE: Cedida

Nuestro país lleva muchas décadas enfrentando a diferentes visiones de abordar los problemas de salud, una es estatista, con rol regulador, fiscalizador y prestador por parte del Estado y otra diametralmente opuesta en que se propone la privatización total del sistema mediante seguros de salud y competencia de los prestadores tanto privados como públicos para así aumentar la eficiencia. Existe además un modelo mixto en que se integran ambos sistemas, que es el que persiste actualmente, sin embargo, tiene serios defectos de coordinación y resolución derivados de las presiones políticas y del ejercicio del poder del gobierno de turno.

En el medio, como siempre, está el paciente que sufre de estos vaivenes y no comprende mucho de política, pero que sólo le interesa ver resueltos sus problemas. Las enormes deficiencias del sector público son derivadas netamente de un problema de gestión (algo que por fin están comprendiendo las autoridades actuales) por lo que una modernización del Estado en sus roles es fundamental. Sin embargo, es poco probable obtener distintos resultados haciendo lo mismo (Einstein) por lo que innovar es fundamental, los modelos más eficientes están disponibles para realizar una reingeniería de todos los procesos y simplificar tanto para el paciente como para los funcionarios de salud la resolución de las enfermedades.

Por otro lado, los descensos de la natalidad, el envejecimiento de la población, enfermedades emergentes, el rechazo a las vacunaciones provocando brotes de enfermedades que estaban controladas (sarampión), etc., obligan a replantearse estrategias de salud y modificar las ya existentes.  

En algo debiese existir consenso, la salud es un derecho y es obligación del Estado proveerla a su población, no es un botín de guerra de un partido político como ha sido en el pasado. El presupuesto en salud del 2026 es de $17.251.054.647 miles de pesos (aproximadamente $17,2 billones), lo que representa cerca del 22% del presupuesto total de la nación, por lo que despierta muchas ambiciones. Por la misma razón, debe ser fiscalizado y regulado en forma minuciosa y profesional. Para ello existen mecanismos de control internos que deben funcionar, además de ser absolutamente necesario el rol de la Contraloría. Sus revisiones a todo nivel han dejado en evidencia serias irregularidades que están en manos de la Justicia actualmente, por fallas en los mecanismos de control internos.

La salud no puede esperar y no debe ser utilizada como herramienta política, pues no tiene color alguno, excepto la necesidad de las personas.

Dr. Luis Correa Devia

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