Opinión

Pichachén: $22 mil millones, una obra estratégica para el Biobío

Delegado Presidencial Regional del Biobío

Julio Anativia, Archivo La Tribuna
Julio Anativia / FUENTE: Archivo La Tribuna

La integración fronteriza no se construye únicamente con declaraciones de buena voluntad; se materializa con infraestructura pública moderna, visión territorial e inversión estatal concreta. En esa línea, el Paso Internacional Pichachén —ubicado a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar en la comuna de Antuco y en directa conexión con la provincia argentina de Neuquén— representa hoy uno de los proyectos más estratégicos para el posicionamiento internacional de nuestra región.

El proyecto de construcción del nuevo complejo fronterizo definitivo registra más de un 75% de avance de ejecución. Estamos frente a una obra concreta que entra en su etapa decisiva y que pronto estará al servicio de la comunidad. Con una inversión pública superior a los $22 mil millones, esta infraestructura forma parte central de las prioridades fijadas por el Gobierno del Presidente José Antonio Kast para fortalecer nuestras fronteras y dotar a las regiones de herramientas efectivas para su desarrollo económico y social.

El Paso Pichachén es una oportunidad de desarrollo para la provincia de Biobío, pero en particular representa una expectativa clara y certera de progreso para comunas como Tucapel, Antuco, Quilleco, Cabrero, Yumbel y el Gran Concepción. Lo anterior se fundamenta en la proyección de apertura del paso durante todo el año, sumado a la gran posibilidad que representa para el intercambio de bienes en materia de comercio exterior. Esto cobra un sentido eminentemente concreto una vez que se abra la frontera de manera permanente con el pueblo de El Cholar, en la provincia argentina de Neuquén.

Durante décadas, este punto ha operado de forma estacional durante los meses de verano. Sin embargo, los cerca de 4 mil vehículos que transitan por temporada requerían con urgencia una infraestructura adecuada. La precariedad del equipamiento histórico dará paso a un complejo moderno y eficiente, mejorando sustancialmente las condiciones de trabajo de Aduanas, SAG, PDI y Carabineros, facilitando también la labor coordinada con el personal trasandino para articular seguridad, control e integridad territorial.

El alcance de este megaproyecto va mucho más allá de la frontera: es una pieza clave para consolidar a la Región del Biobío como una plataforma logística, comercial y turística de primer nivel hacia Argentina y los mercados internacionales, vinculando nuestras rutas de acceso con el potencial de nuestro sistema portuario regional. El desafío futuro es claro: transformar a Pichachén en un corredor internacional cada vez más eficiente, seguro y competitivo. Ratificamos así el compromiso del Gobierno con el desarrollo de obras que transforman de verdad la calidad de vida y las oportunidades de todos nuestros habitantes.

Julio Anativia Zamora

Delegado Presidencial Regional del Biobío

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