Opinión

El problema de la educación, segunda parte

Administrador PúblicoLicenciado en Ciencias Políticas

Jorge Rivas Figueroa, Cedida
Jorge Rivas Figueroa / FUENTE: Cedida

Los problemas de la educación en Chile son parte de un camino de tierra que, en el verano, llena de polvo los hogares y que, en invierno, los sumerge en el barro. ¿Cómo darle soluciones a ellos, cuando no existen ganas y cuando esta, ni siquiera es vista como una herramienta de crecimiento, sino más bien, como una carga heredada de gobiernos pasados?

Desde el inicio de la última gran reforma a la Educación Pública con la desmunicipalización y la entrada en vigencia de los Servicios de Educación Pública, los problemas se han acrecentado y las soluciones para ellos solo apuntan a crear diferentes tipos de educación, una muy mala para los alumnos que ya son parte del nuevo sistema y otra, que sería de mejor calidad, porque existe la posibilidad de mantener en mano de los municipios aquellos establecimientos que aún no ingresan al SLEP y que tienen buenos resultados de la mano de alcaldes y alcaldesas.

Si la Educación Pública fuera una empresa privada y debiera obedecer a los comportamientos del mercado, lo primero sería despedir a todos los responsables, porque el producto entregado es simplemente, malo, defectuoso y muchas veces inservible, pero eso no es posible cuando la pregunta inevitable es: ¿Los responsables de la educación en Chile están capacitados para una tarea tan grande o están en esos puestos porque hay contactos políticos que buscan réditos electorales, más que la grandeza, libertad y acceso a la verdad que da la educación?.

Solo como dato, los sueldos de los directores de SLEP en Chile pueden ir de los 5 a poco más de 8 millones de pesos, dependiendo de asignaciones que la ley establece. Ese dinero es diez veces un sueldo mínimo y "la autoridad" a diferencia del trabajador, del obrero, del campesino, del joven sin experiencia que forja su camino y futuro, tiene viáticos que cubren sus traslados y comidas, es decir, que esos gastos tan reales y difíciles de cubrir por para el pueblo, ya son cubiertos por nosotros, para que el responsable de educar a nuestros hijos e hijas haga bien su trabajo, pero eso no ocurre.

Hoy, una nueva Ley permitirá revisar las mochilas de los niños y niñas que se educan en el sistema público y uno puede pensar si eso es bueno o malo, si es correcto o no y de esa forma abrir el debate sobre esa acción que viola toda privacidad, pero no estamos hablando con la verdad, ni comenzamos a dialogar desde la certeza y la veracidad, porque si esto ocurre, la pregunta real es: ¿En qué parte de la Educación Pública fallamos, si es necesario tratar a nuestros estudiantes como delincuentes?.

Quizás, si fuéramos honestos y diéramos respuesta a esa interrogante antes de seguir experimentando con nuestros hijos e hijas, la historia sería otra, una historia más linda. No se trata solo de centralismo, de devolver la selección de los establecimientos públicos según la inteligencia de cada alumno o alumna, tampoco de extender la llegada de los SLEP hasta el 2040, se trata de volver a pensar en Chile, como lo Pedro Aguirre Cerda, O´Higgins, Carrera, Prieto, Montt e Ibáñez del Campo (hay más, pero el espacio es poco), se trata de pensar en nuestro futuro.

Solo la educación nos hará libres, dijo Domingo Faustino Sarmiento, aunque esta idea ha sido enunciada por filósofos, teólogos y políticos en tiempos campaña, pero también lo dijo Dios en Juan 8: 31 "La verdad os hará libres". La verdad alcanzada a través de la educación es la que nos hace realmente libres, por eso y como ironía, es mejor mantener al pueblo sumido en la ignorancia.

Jorge Rivas Figueroa

Administrador Público

Licenciado en Ciencias Políticas

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