Regístrate Regístrate en nuestro newsletter
Radio San Cristobal 97.5 FM San Cristobal
Diario Papel digital
La Tribuna
Columnista

Después de abril: volver a mirar

José Francisco Guzmán Seguel

Bibliotecario documentalista jefe de Biblioteca UdeC, Campus Los Ángeles

por José Francisco Guzmán Seguel

Luego del mes del libro comienza la verdadera vida de los libros. Durante algunas semanas, el libro vuelve al centro de la conversación pública y está bien que así sea: toda cultura necesita ritos para recordar aquello que, por cotidiano, corre el riesgo de volverse invisible. Abril suele llegar con una forma luminosa de entusiasmo. Es el único mes en que nadie pregunta para qué sirve una biblioteca.

El calendario avanza, los afiches se retiran y las bibliotecas vuelven a su trabajo silencioso. Entonces aparece una pregunta menos festiva, pero acaso más verdadera. ¿Qué sostiene a una biblioteca cuando ya no hay celebración?

Hace un tiempo escribí sobre la influencia de las bibliotecas como espacios capaces de iluminar la mente. La experiencia enseña que ninguna luz permanece intacta si no existe una memoria que la cuide. Sigo creyendo en esa imagen. Una biblioteca es todavía uno de los pocos lugares donde voces diversas se encuentran.

La celebración inicial es necesaria, pero no suficiente. Su tarea más honda comienza después de la fiesta, cuando debe seguir abriendo sus puertas para alfabetizar digitalmente, potenciar la ciencia y co-crear con la comunidad; procesos que no se sostienen únicamente con entusiasmo, sino también con presencia.

En este contexto, la biblioteca universitaria conserva una belleza particular, aunque sus formas materiales hayan cambiado. Su sentido permanece: gestionar la información, visibilizar la producción científica y democratizar los saberes para que una comunidad pueda volver sobre sus propias palabras. Frente a la velocidad de los discursos actuales, la biblioteca introduce una pausa que transforma la lectura en juicio y el juicio en responsabilidad.

La memoria, además, es la base de la vida institucional. Sin ella, es fácil confundir eficacia con velocidad, autoridad con imposición, obediencia con compromiso. Frecuentemente, los sistemas no premian lo mejor de las personas, sino aquello que mejor se adapta a sus propias lógicas de funcionamiento. Y cuando eso ocurre, la memoria se vuelve incómoda, porque permite preguntar qué se dijo, qué se hizo y quién cargó con las consecuencias.

Por eso, la biblioteca no es únicamente un lugar amable, sino un espacio exigente. Nos recuerda que una comunidad se construye desde la disposición a examinarse a sí misma y sostiene, en cada rincón, una promesa discreta. Leer, después de todo, no es solamente abrir un libro; es aceptar la responsabilidad de volver a mirar.

José Francisco Guzmán Seguel

Bibliotecario documentalista jefe de Biblioteca UdeC, Campus Los Ángeles

banner redes
banner redes banner redes banner redes banner redes banner redes

¿Quieres contactarnos? Escríbenos a [email protected]

Contáctanos
EN VIVO

Más visto