Opinión

Emprender en Chile: más que una fecha, una urgencia país

Vicepresidenta y fundadora de Unión Emprendedora

María Elba Chahuán, Unión Emprendedora
María Elba Chahuán / FUENTE: Unión Emprendedora

Cada 29 de abril conmemoramos el Día Nacional del Emprendimiento, una fecha que no sólo reconoce el aporte de miles de emprendedores, sino que también nos obliga a mirar con honestidad el rol que cumplen en la economía chilena. No es casualidad que coincida con la creación de la Corporación de Fomento de la Producción en 1939, ya que desde ese momento, el desarrollo productivo del país ha estado profundamente ligado a la capacidad de innovar, crear y generar oportunidades.

Hoy, esa realidad es más evidente que nunca. En Chile, las pymes representan cerca del 98% de las empresas y generan más del 60% del empleo formal, según datos del Servicio de Impuestos Internos. Detrás de esas cifras hay historias de esfuerzo, de riesgo y, muchas veces, de necesidad, porque emprender en Chile no siempre nace de una oportunidad detectada, sino de la urgencia por generar ingresos en un contexto laboral cada vez más desafiante.

Desde mi experiencia en la Unión Emprendedora, he visto cómo el emprendimiento se ha transformado en una herramienta de movilidad social, especialmente para mujeres y regiones. Pero también he visto lo difícil que puede ser sostener un negocio en el tiempo con un acceso limitado a financiamiento, trabas regulatorias, informalidad y una constante sensación de estar "resolviendo" en lugar de proyectar.

A mi juicio Chile no necesita más discursos sobre emprendimiento, necesita mejores condiciones para emprender. Según el Instituto Nacional de Estadísticas, la informalidad laboral bordea el 27%, lo que también se traduce en miles de emprendimientos que operan sin redes de protección ni acceso a beneficios. Formalizarse sigue siendo, para muchos, un proceso complejo y poco incentivado.

Si realmente queremos fomentar el espíritu emprendedor, tenemos que avanzar hacia un ecosistema que acompañe de verdad. Eso implica no sólo financiamiento, sino también formación, redes de contacto, acceso a mercados y, sobre todo, una institucionalidad que entienda la realidad de las pymes. No podemos seguir diseñando políticas públicas desde la lógica de la gran empresa para quienes funcionan con estructuras completamente distintas.

Pero también hay un desafío cultural. Durante años hemos romantizado el emprendimiento, asociándolo a historias de éxito excepcionales, cuando la realidad es mucho más cotidiana, con emprendedores que trabajan largas horas, enfrentan incertidumbre permanente y sostienen, muchas veces, no sólo sus negocios, sino también el empleo de otros.

Emprender no es sólo crear una empresa, es generar trabajo, dinamizar economías locales y construir tejido social, por lo que si queremos un país que crezca, que innove y que genere oportunidades reales, el emprendimiento no puede ser una conversación secundaria, tiene que ser una prioridad y eso implica, necesariamente, poner a las pymes en el centro.  Porque cuando una pyme crece, no crece sola...crece el empleo, crece la comunidad y crece Chile.

María Elba Chahuán, vicepresidenta y fundadora de Unión Emprendedora

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