Crónica Ciudadana

"Somos la única suelería que quedó": la historia de un negocio familiar angelino

Suelería Biobío refleja cómo un negocio tradicional logró adaptarse a los nuevos tiempos sin perder su esencia familiar.

Suelería Bio Bío es uno de los locales con más historia de la ciudad de Los Ángeles, La Tribuna
Suelería Bio Bío es uno de los locales con más historia de la ciudad de Los Ángeles / FUENTE: La Tribuna

Caminar por las calles céntricas de Los Ángeles es, en muchas ocasiones, ser testigo del implacable paso del tiempo sobre el comercio tradicional. En medio del dinamismo urbano, hay locales que, dentro de la ciudad, se mantienen con su esencia en el paso del tiempo, siendo negocios patrimoniales de la capital provincial. Uno de ellos es la Suelería Biobío, un negocio de esencia profundamente familiar donde todos sus miembros participan directa o indirectamente. Hoy, administrado por María Lavín, dueña fundadora, y su hija Jessica Ortiz, este refugio de cueros y telas es un testimonio vivo de que la resiliencia y la adaptabilidad son los secretos de la longevidad comercial en la comuna. 

ORÍGENES DEL LOCAL: EL COMIENZO EN UN TRES POR TRES

El relato de este patrimonio comercial comienza en el año 1986. En una época donde el oficio de reparar y fabricar zapatos era indispensable para la comunidad, María Lavín decidió apostar por el rubro de los cueros y las suelas.

"Nace con la idea a partir de una zapatería (...) y se instala un local pequeño, de 3x3, aproximadamente, y de ahí surgió lo que hoy en día sobrevivió, de ahí fue nuestros comienzos", agregó Jessica.

Los primeros años de funcionamiento no estuvieron exentos de dificultades y miedos. La alta competencia exigía constancia y una visión a largo plazo para lograr fidelizar a la clientela.

"Fue un comienzo lleno de incertidumbre en ese tiempo, porque igual había harta competencia, y permanecer en el tiempo para nosotros fue fundamental", reflexionó Ortiz, destacando con orgullo que el esfuerzo dio frutos, ya que en la actualidad afirman que "somos la única suelería que quedó en relación con todos estos años".

ADVERSIDADES ENFRENTADAS Y LA CAPACIDAD DE REINVENCIÓN

Toda empresa tradicional debe enfrentar un punto de quiebre que define su existencia. Para Suelería Biobío, este golpe llegó desde el otro lado del mundo. La irrupción masiva de calzado importado a bajo costo amenazó con sepultar definitivamente el oficio de los reparadores. El impacto fue innegable:

"...empezar el ingreso de mucho calzado, por ejemplo, un producto chino, desechable, que era al comprar y desechar. Eso sí tuvo un gran impacto en nuestras ventas, en lo que eran productos para calzado", confesó la hija de la fundadora.

Lejos de bajar la cortina, la familia tomó la valiente decisión de darle un giro a su modelo de negocio, adaptándose a las nuevas exigencias. El local diversificó rápidamente sus productos.

"Hemos ido cambiando nuestro enfoque, nuestro enfoque que era del de partir de lo que eran productos de calzado a pasar a ser hoy día nuestro giro un poquito más amplio, que abarcamos lo que es tapicería", explicó.

UN NUEVO HOGAR EN CALLE LIENTUR Y EL "MILAGRO" DE LA PANDEMIA

El destino les tenía preparadas más pruebas. Antes de la crisis sanitaria mundial, el local funcionaba en la calle Almagro, pero debido a distintas circunstancias del momento, la familia se vio en la obligación de buscar un nuevo horizonte, trasladándose a su actual ubicación en calle Lientur #180. Las nuevas instalaciones les permitieron ampliar su oferta para incluir telas, material para carpas y pisos de vehículos.

Y entonces, llegó el Covid-19. "Se veía la crisis venir, no sabíamos cómo íbamos a poder solventar en el tiempo", expresó Jessica al recordar el miedo de enfrentar una pandemia justo tras cambiarse a un local más grande. Pero contra todo pronóstico, el confinamiento se transformó en un motor.

"El local nos permitió poder mostrar más nuestra mercadería", explicó Jessica, detallando que el encierro motivó a los angelinos a innovar, experimentar y crear trabajos desde sus casas. Las ventas telefónicas y los pedidos a domicilio se dispararon, convirtiendo a la pandemia en "un plus" en lugar de un factor de quiebra para el negocio.

DESCENTRALIZANDO EL OFICIO: UN PILAR PARA LOS MAESTROS DE LA PROVINCIA

Hoy, la identidad de Suelería Biobío está profundamente arraigada en el tejido productivo de Los Ángeles. El negocio ha logrado un impacto invaluable para la economía circular local: antes, los maestros tapiceros se veían obligados a viajar a Concepción o Santiago para conseguir materiales adecuados, pero la suelería acercó estos productos al trabajador angelino.

Además, destacan por ser prácticamente el único lugar en la zona que vende cuero natural, materia prima fundamental para artesanos que confeccionan monturas, billeteras y delantales de cuero, priorizando siempre el material nacional frente al importado. Su filosofía comercial es clara: trabajar a bajo costo para llegar a más público, apoyando a quienes están emprendiendo desde sus domicilios con precios accesibles y una excelente orientación. "Es un local casi patrimonio ya, digamos, de la ciudad de Los Ángeles, familiar, con grata acogida", resumió con orgullo Jessica.

HACIA LA TERCERA GENERACIÓN: EL LEGADO DE UNA FAMILIA CREYENTE

Detrás de los mostradores, los rollos de telas y el inconfundible olor a cuero, hay una convicción profunda. Como señala la fundadora, María Lavín, son primero que nada "una familia creyente" que confía en que han sido guiados para mantenerse unidos como equipo a través del tiempo.

Con la mirada puesta en el futuro, la suelería no piensa en detenerse. Ya planean futuras ampliaciones para abarcar aún más productos y llegar a más personas con sorpresas en el corto plazo. El optimismo es palpable y el relevo parece asegurado de cara a los próximos años. "Yo creo que ser un negocio familiar va a permanecer aquí hasta las terceras generaciones fácilmente", proyectó Jessica, dejando extendida una cordial invitación a toda la comunidad angelina a seguir prefiriendo este comercio local que, a base de esfuerzo y buen servicio, continúa construyendo la historia viva de la ciudad.




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