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Columnista

El fin del MEPCO y la urgencia de la permisología: Lo que costará a la Logística Chilena

Paul Trench

Gerente general de EIT Logística

por Paul Trench

En la industria logística, cada variación en el precio del combustible se siente de manera inmediata y profunda. Sin embargo, la combinación actual de la persistente escalada internacional del petróleo —impulsada por la situación en Medio Oriente— y la inminente eliminación del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO) en Chile, ha encendido una luz de advertencia: el precio al consumidor subirá en 60 a 90 días.

Nuestra experiencia de más de 50 años, nos permite anticipar la secuencia de este impacto. El fin del MEPCO se traduce en una mayor volatilidad y rapidez en las alzas de precio, impactando directamente entre el 20% y el 40% de los costos operativos del sector.

En esta primera fase, el golpe lo sentirá con fuerza el transporte de importaciones y la distribución a nivel nacional. Cuando el costo del diésel supera el 5% de variación, las empresas logísticas, a través de nuestros contratos con clientes (los denominados polinomios), nos vemos obligados a adelantar el ajuste tarifario. Este encarecimiento se traslada de manera instantánea a nuestros clientes, quienes, a su vez, lo integran en el coste final del producto que llega al consumidor final. Las empresas logísticas tras notificar a sus clientes (unos 30 días), la góndola de la tienda reflejará este aumento en un periodo total de 60 a 90 días.

El problema estructural es que el 90% del transporte de carga en Chile opera con camiones. Esta dependencia reduce nuestra flexibilidad ante shocks de precios, ya que alternativas como la electromovilidad, aunque prometedoras, aún avanzan a un ritmo lento para generar un contrapeso significativo.

Ciertamente, existen herramientas de mitigación rápida, como la implementación de sofisticados sistemas de gestión de ruta (TMS) para optimizar recorridos. Pero la capacidad real para absorber y contener el impacto de costos depende, tristemente, de la espalda financiera de cada compañía. Mientras las grandes empresas cuentan con un margen para aplicar cierta gradualidad y evitar que el alza llegue de inmediato, el transportista más pequeño necesita cubrir sus costos de combustible al día. En esta ecuación, son las pymes del sector las que enfrentan un escenario más complejo.

Ante este panorama, la solución no es solo financiera, sino también regulatoria. Por ello, instamos a las autoridades a privilegiar la gradualidad en la aplicación del fin del MEPCO. Eliminarlo de forma abrupta provocaría impactos severos y un traspaso de costos directo al consumidor. La gradualidad, en cambio, otorga a la industria logística el tiempo necesario para reaccionar, aplicar mecanismos de optimización y evitar que el costo recaiga de lleno en el presupuesto de los hogares chilenos.

Asimismo, debemos atacar otro frente de batalla que nos resta competitividad y flexibilidad: la permisología. La lenta y engorrosa tramitación de permisos retrasa proyectos cruciales de infraestructura e inversión en nuevas tecnologías. Mejorar este proceso no es solo una necesidad burocrática, sino un factor clave para dotar a la logística chilena de la agilidad que requiere para enfrentar los choques externos y reducir la presión sobre los costos finales.

La gradualidad en las decisiones de precio y la agilización regulatoria son la mejor inversión para reducir el impacto en nuestra industria y, en última instancia, proteger el bolsillo del consumidor. Es el momento de actuar con visión de futuro y pragmatismo logístico.

Paul Trench, gerente general de EIT Logística

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