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La Tribuna
Columnista

Trump y Zelenski

Mario Ríos Santander

por Mario Ríos Santander

En mis años de Senador y muy particularmente aquellos que formaba parte de la mesa del Senado y a  su vez era Director Ejecutivo del Foro Asia Pacífico, acompañé varias veces a los gobernantes chilenos en reuniones con diversos mandatarios de Europa y Asia. Luego, en funciones como Ministro del Tribunal Calificador de Elecciones, lo hice en Latinoamérica, pero sin la presencia del ejecutivo chileno, solo los candidatos o gobernante en ejercicio del país observado. Efectivamente, tales encuentros se realizaban con algún protocolo, franqueza respetuosa. Se percibe en el ambiente, la representatividad que adquirían sus participantes y por cierto, el ánimo de llegar acuerdo en las materias que dieron origen a tal encuentro. Años antes d este relato, el presidente Salvador Allende se reunía con Houari Boumediene, gobernante de Argelia y líder absoluto de la independencia logrado años antes a 1972, fecha de este encuentro que recordamos. El encuentro, realizado en el aeropuerto de Argel. Allende se detenía, en su viaje a Moscú, por una escala técnica y aprovechaba de saludar a ese líder marxista que, un par de años antes, lograba la independencia du su país luego de un largo periodo colonialista con Francia. Una mesa larga, ambos gobernantes de frente. En sus costados integrantes de la gira presidencial por pare de Allende y ministros de estado acompañando a Boumediene. Tras Allende, su edecán, el Teniente Coronel Sergio Badiola. Se inicia la reunión. Bouediene rompe el silencio con una pegunta no prevista: "Compañero Allende, podemos conversar tranquilo teniendo a sus espaldas un oficial del ejército chileno?". Alende se sorprende. Badiola hace un ademán para retirarse. Allende lo detiene y responde: "Ud compañero presidente puede conversar tranquilo porque el ejército chileno es profesional". Biumedien guarda un segundo de silencio y expresa: "Es que ese es el problema, porque las revoluciones no se hacen con ejércitos profesionales...". Vino un silencio absoluto, pero luego continuó la conversación.   

Cincuenta y tres años después, veo la reunión Trump y Zelensky. También presente, el Vice Presidente David Vance de USA, que no me cabe duda alguna de que será él quien llevará en la práctica, los destinos de EEUU, a pesar de la personalidad de Trump. Para quienes estamos muy lejos de tales encuentros y si nos interesan por razones de cultura política, fue algo inesperado. Debatir frente a la prensa en un asunto de tanta envergadura, detener una guerra con uno de los involucrados, enemigo eterno de USA y el otro, parte del imperio comunista, en combate altivo y activo en las estepas de Asia Central, fue impensable sospechar que podía ocurrir. Trump, sentado hacia adelante, Zelensky rebatiendo e interrumpiendo, con pocos ánimos de llegar acuerdo, en realidad, la sencillez y los enojos de ambos (y Vance), fueron la imagen de entrada de una obra teatral que vendrá, sin duda, pero dispuesta para que el mundo entero quedara discutiendo sobre los temas tratados. Todas las otras noticias se desvanecieron en el mundo. Trump lo lograba nuevamente.

Mario Ríos Santander        

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