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Columnista

Señor Presidente, ¿conoce el anuncio de Gabriel?

Sebastián Dreyfus - Vocero Voces Católicas

por Sebastián Dreyfus - Vocero Voces Católicas

En la última década, el debate sobre el derecho a la vida y los derechos reproductivos ha ocupado un lugar central en la esfera pública. Enfrenta dos posturas opuestas: la defensa de la vida desde la concepción y la de los derechos reproductivos. Usted Presidente que defiende la autonomía reproductiva, argumenta que restringir el aborto es un ataque a los derechos humanos. Permítanme, con respeto e ironía, exponer por qué creo que su visión es tan anticuada como el fax.

Primero, hablemos de la defensa de la vida desde la concepción que según la izquierda postmarxista, es una regresión que niega la libertad de las mujeres. La ciencia ha demostrado que desde la concepción existe un nuevo ser humano con un ADN único e irrepetible (Embriología Médica - T.W. Sadler). Proteger esta vida no es una amenaza, sino una oportunidad para afirmar el valor intrínseco de cada individuo desde su inicio. En El Existencialismo es un Humanismo, Sartre argumenta que los seres humanos están "condenados a ser libres" y que deben asumir la responsabilidad completa de sus acciones, incluso en la ausencia de una guía moral preestablecida. Este pensamiento implica que, aunque los seres humanos pueden experimentar angustia y desesperación debido a esta libertad, también tienen la capacidad y el deber de ayudar a otros a realizar su potencial, ya que nuestras decisiones y acciones influyen en la humanidad en su conjunto. Pero claro, para alguien que aún cree que los derechos solo se adquieren después del nacimiento, esta realidad puede ser difícil de aceptar.

Segundo, la protección de la vida y su impacto positivo en la sociedad. Mi excelentísimo presidente ve las restricciones al aborto como una trampa para controlar a las mujeres. Sin embargo, cada vida salvada es una potencial contribución a nuestra comunidad. Al defender la vida desde la concepción, fomentamos una cultura que valora y respeta la existencia humana en todas sus etapas. "¡Sembrar la paz a golpe de proximidad, de vecindad! A golpe de salir de casa y mirar rostros, de ir al encuentro de aquel que lo está pasando mal, que no ha sido tratado como persona, como un digno hijo de esta tierra. Esta es la única manera que tenemos de tejer un futuro de paz, de volver a hilar una realidad que se puede deshilachar" nos decía el Papa Francisco en el Parque O’Higgins. Pero, para los suyos, señor Presidente, esta voz es solo "una opinión" más en el debate.

Tercero, el apoyo a las mujeres embarazadas y su capacidad para tomar decisiones informadas. Presidente, los suyos predicen un apocalipsis de derechos donde las mujeres son forzadas a llevar embarazos no deseados. Esa actitud resigna la grandeza de la patria, nos hace creer que se puede vivir mejor si nos escapamos de los problemas, si huimos de los demás; si nos escondemos o encerramos en nuestras comodidades, si nos adormecemos en un consumismo tranquilizante. Esa resignación que nos lleva a aislarnos de todos, a dividirnos, separarnos; a hacernos ciegos frente a la vida y al sufrimiento de los otros. La verdadera fortaleza de una comunidad radica en su capacidad para cuidar y apoyar a sus miembros, tratando a cada persona como a un hermano o hermana (The Spirit of Community - Amitai Etzioni).

La clave para avanzar hacia una sociedad más justa radica en la capacidad de gobiernos y comunidades para implementar políticas inclusivas y responsables. Señor Presidente, entiendo que hay fines electorales, pero juéguesela, para que lo que puede ser, llegue a nacer. Por el anuncio del otro Gabriel, y el sí de una mujer, Jesús pudo nacer.

Sebastián Dreyfus

Vocero Voces Católicas

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