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Columnista

La trasgresión y la acción de la justicia

Mario Morales Burgos

Profesor.

por Mario Morales Burgos

Trasgredir las normas y las leyes, en todos los ámbitos de  la interacción social y ciudadana, trae consigo las multas o la penalización que esta acción representa, bajo el principio de que, "nadie está por encima de la ley", independiente de su condición o "estatus social", haciendo ver que la justicia es ecuánime y "pareja para todos", sin embargo, estas afirmaciones y principios se han debilitado notablemente, siendo objeto de críticas y cuestionamientos ciudadanos. En la obra del escritor argentino José Hernández, "Martín Fierro", encontramos un muy buen alegato sobre la aplicación de la ley y la justicia. Nos dice Martin Fierro que: "...la ley es tela de araña / en mi ignorancia lo explico / no le teme al hombre rico / más le teme al que la  manda / pues la rompe el bicho grande / y solo enreda a los chicos". La metáfora de la telaraña me parece muy buena para representar que, en definitiva, la aplicación de la ley, siempre ha resultado más rápida en contra de aquellos más vulnerables, con menos recursos (son atrapados); en cambio para los grandes, poderosos y con recursos, es mucho más fácil saltarse las normas; pues siempre se las arreglan para atropellar la ley, es decir, romper la telaraña, y seguir su camino, dejando atrás una estela de impunidad y de impotencia ciudadana.

La crisis que enfrenta el sistema judicial chileno es de gran magnitud, expresándose en el cuestionamiento de sus fallos, en denuncias de corrupción. Se suman a estas críticas la lentitud con que se abordan los casos emblemáticos, como la filtración telefónica del poderoso abogado Hermosilla, la evasión  millonaria de impuestos entre otros. Para muchos, este estado de situación viene a transformarse casi en una nueva cultura, donde trasgredir la ley pasa a hacer un acto más del quehacer social y ciudadano. La pregunta, entonces, es ¿cómo recuperamos un estado de orden público, a través, de la actual institucionalidad encargada de garantizar la seguridad ciudadana y la oportuna y correcta aplicación de la justicia? Desde el gobierno se han desplegado acciones orientadas al abordaje de este tema. En muchas oportunidades hemos escuchado al subsecretario Monsalve señalar que se ha ido ampliando la institucionalidad jurídica, es decir, se ha legislado para dar cuenta de los nuevos fenómenos delictivos que nos atormentan; que se ha dotado de más equipamiento y recursos al sistema judicial, policial y gendarmería, no obstante todo lo señalado, los avances y cambios no se hacen visibles aún. Los expertos señalan que se requiere avanzar, en incorporar más facultades a las policías, como también, asegurar el funcionamiento de las unidades de inteligencia, con el fin de prevenir y anticiparse a los hechos delictivos; en el ámbito administrativo y estructural del sistema judicial, recomiendan, terminar con el nepotismo, despolitizar la nominación de jueces y abogados de cortes, con el propósito de garantizar la trasparencia y ecuanimidad de los fallos.

En definitiva, el ciudadano común espera que cada vez que alguien desafíe las normas de la buena convivencia y de la ley, el Poder Judicial ejerza el mandato constitucional y condene, sin vacilar, a quienes trasgredan el Estado de Derecho, a los chicos y grandes, terminando así con el "modelo de la telaraña".

Mario Morales Burgos

Profesor.

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