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Opinión

Juego, creación artística y verano


 Por Jessica Castillo
Académica Carrera de Educación Parvularia Universidad de Las Américas sede Concepción

Jessica Castillo (002)

La época estival trae consigo un tiempo valioso para el descanso, el disfrute y también un gran desafío para los padres y la familia relacionado al uso productivo y creativo del tiempo. El verano y su impronta, tan singular en relación con otras épocas del año, tiene la cualidad de crear historias que perduran a través del tiempo y que se atesoran. La duración del día, la luz, los colores, temperaturas, paisajes, desplazamientos y aventuras estimulan la observación y despiertan los sentidos, facilitando la comprensión del mundo que nos rodea y los ritmos que propone.

La dinámica de esta época quiebra las rutinas de nuestros hijos convirtiéndose en un momento propicio para la experimentación que se vincula con aquello que se vivencia, pues intrínsecamente contiene libertad, condición que favorece la creación.

Visualizando esto ¿Qué actividades creativas y artísticas podemos realizar en verano en casa? Aquí proponemos algunas ideas sencillas y lúdicas que involucran un espacio abierto, papeles de varios tamaños, témperas y agua.

Es necesario disponer papeles sobre el piso, ojalá de gran formato, y diluir témperas de diferentes colores en bastante agua. Así, se puede pintar de distintas maneras mediante variados métodos, cada uno con resultados singulares. Por ejemplo, con brochas se recoge témpera y se salpica libremente sobre el papel, combinando colores y buscando diferentes formas dentro de las manchas.

Algo similar se puede hacer empleando pequeños globos rellenos de agua, con los cuales se recoge la témpera para deslizarlos sobre el papel siguiendo el ritmo de su forma esférica. Los pies también pueden convertirse en brocha cuando se camina una y otra vez.

Asimismo, las pistolas de agua permiten muy fácilmente lanzar el pigmento diluido sobre el papel creando formas aleatorias difíciles de predecir, y así, con diferentes materiales y ánimo lúdico.

De esta manera, el verano puede convertirse en herramienta creativa si se usa la imaginación, pues no se necesitan muchos o especializados elementos para pasar un buen rato y experimentar jugando, lo que implica, sin lugar a dudas, otros nuevos procesos de aprendizaje.

Jessica Castillo

Académica Carrera de Educación Parvularia Universidad de Las Américas sede Concepción


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