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Opinión

Reflexión sobre el objetivo de la Guerra de Arauco


 Por Luis Enrique Garretón
Ingeniero, investigador histórico.

Garreton Luis

Españoles, criollos y mapuche se ataron en una contienda de dos siglos y medio, la que terminó curiosamente sin vencedores ni vencidos, la Guerra de Arauco, que dio como resultado la conformación del pueblo chileno. En efecto, un conflicto que se llevó a cabo entre sublevaciones y parlamentos, con extensos períodos de relativa paz que conllevaron a la convivencia de hombres y mujeres a consolidar el mestizaje durante generaciones, principalmente en los territorios situados al norte del rio Biobío y la zona central, y en menor medida en la Araucanía o Butalmapu, o Ultra Biobío.

Resulta interesante reflexionar acerca del origen de la situación anterior que, en general no se profundiza en actuales análisis. La Corona mantuvo activa la frontera de su imperio fortificando la línea defensiva al norte del rio Biobío, acordada con los mapuche en el parlamento de Quilín de 1642. Desde el principio de la conquista España trajo a Chile a sus mejores soldados, formados bajo la tradición militar y espiritual, consecuencia de cuatro siglos de lucha contra los moros por la reconquista peninsular, adversarios de igual o mayor desarrollo; y por otro lado, los españoles ya habían conquistado el resto de América casi sin resistencia, hasta que se encontraron con el pueblo mapuche que recién salía de la edad de piedra, lo que imprimió a este conflicto su carácter belicoso desde un inicio, ambos pueblos extremadamente distintos, pero igualmente guerreros e invasores.

El instinto luchador del pueblo mapuche lo ayudó a adoptar con facilidad la técnica militar y la disciplina española, por lo que este conflicto adquirió ribetes destacados en la historia de la conquista americana. Por otro lado, con la llegada de miles de valientes misioneros, la monarquía intentó conquistar al indígena por el camino evangelizador, pero fracasó frente a una cosmovisión mapuche que no pudo ser sustituida. Desde el punto de vista económico, los gastos demandados tanto en el período de conquista como el colonial, incluyeron sumas de dinero que no guardaban proporción a la importancia y riqueza del país, en el siglo XVII por ejemplo, el costo de la guerra era la décima parte de los ingresos que la Corona percibía de todo el continente, es decir, ni los mapuche se convertían, ni Chile sustentaba la inversión, por eso en algún momento España pensó seriamente en abandonar esta colonia, comprensible. De esta manera llegamos a la frase del historiador Francisco Encina, que dice: “Abandonar Chile era perder el Perú a corto plazo. Y luego después, fatalmente toda la costa del Pacifico”. En otras palabras, es común que se sostenga la idea de que la Guerra de Arauco, que moldeó nuestro carácter nacional, se libró para conquistar el territorio y acabar con la resistencia mapuche, cuando en el fondo, la guerra tuvo como objetivo dilatar y mantener el dominio en Chile, y así defender al Perú de posibles invasiones extranjeras (finalmente ocurrió internamente, patriotas vencen a realistas en Chile y luego cae el virreinato). Por eso durante la guerra de Arauco la monarquía invirtió lo justo y necesario, lo marginal, por eso fuimos la colonia más pobre y aletargada de América.

Con la independencia nacional, la Guerra de Arauco y las relaciones con el pueblo mapuche se vieron reducidas, los conflictos internos de la naciente República chilena desentendieron el tema fronterizo hasta mediados del siglo XIX, cuando la ocupación de la Araucanía aparece como el proceso histórico protagonista, que es en gran parte el origen del actual conflicto, pero ese asunto es objeto de una reflexión aparte.

Luis Enrique Garretón

Ingeniero, investigador histórico.


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