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Opinión

Cuidados paliativos: tarea de todos


 Por Patricia Olivares. Médico, Máster Bioética, Miembro Centro de Bioética UC. Vocera Voces Católicas.

Patricia Olivares

Los Cuidados Paliativos (CP) son definidos por la OMS como “un enfoque para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias que enfrentan los problemas asociados con enfermedades potencialmente mortales. Incluye prevención y alivio del sufrimiento mediante la identificación temprana, evaluación y tratamiento del dolor y otros problemas físicos, psicosociales y espirituales.” Existe una necesidad creciente de Cuidados Paliativos a nivel mundial, determinada, por el envejecimiento de la población y por el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles. Estas generan aproximadamente el 93% de la necesidad de CP en adultos.

La OMS estima que tan solo un 14% de las personas que necesitan asistencia paliativa la reciben, y que cerca del 80% de la necesidad global de CP se encuentra en países de bajos y medianos ingresos, siendo la falta de acceso a los CP un problema de equidad en la salud mundial.

En Chile, las primeras prestaciones de CP datan del año 1990. El 2003 los CP fueron incorporados al Sistema de Acceso Universal de Garantías Explícitas (AUGE), que aplica exclusivamente a personas con cáncer avanzado. Desde entonces, el gran problema ha sido el acceso para pacientes con enfermedades crónicas avanzadas no oncológicas. En este contexto se promulgó la “Ley de Cuidados Paliativos Universales”, que entró en vigor el 21 de marzo de 2022, aunque los recursos aún no llegan a los servicios de salud. Sin duda, hemos avanzado en Chile, pero es un avance dentro de una necesidad que nos excede por mucho, una gota de agua en el océano.

Requerimos un fortalecimiento de los recursos públicos para CP, pero creo que necesitamos aún mucho más. La filosofía de los CP implica que “nadie se quede atrás” y eso se traduce en que cada uno de nosotros mire a su alrededor y se deje interpelar por la necesidad: quizás sea esa pareja de ancianos que viven cerca y que necesita que alguien les compre el pan o que los visite por unos instantes; quizás ese familiar lejano que tenemos medio abandonado; o tal vez el involucrarse en agrupaciones vecinales que se preocupan de los que están más solos. Necesitamos redes de la sociedad civil que decidan dejar de mirar desde lejos y con lástima el cuidado de los más vulnerables. Necesitamos un gran movimiento de cuidado que, sin embargo, se mueva con pequeños pasos, alcanzables y realistas.

El 8 de octubre es el día mundial de los CP, quizás sea un buen día para empezar a cambiar la cultura partiendo por cada uno de nosotros.

Patricia Olivares.

Médico, Máster Bioética, Miembro Centro de Bioética UC. Vocera Voces Católicas.


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