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Opinión

No da lo mismo


 Por Miguel Pezoa Reyes, Presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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Este domingo Chile enfrenta una fecha crucial. Los destinos del país empezarán nuevamente a dibujarse en un voto depositado en una urna electoral. En el irán los sueños, esperanzas, expectativas y convicciones de millones de chilenos, los que a partir del próximo año tendremos una nueva autoridad ejecutiva y una renovada parrilla de parlamentarios y consejeros regionales. Sin duda, reflexionar en el mejor destino de Chile y de su gente es la clave por estos días.
Desde nuestra particular visión como empresarios, pymes o emprendedores, este destino común debe estar conducido por quien reconozca en el ecosistema del emprendimiento y el hacer empresa la materia prima de nuestro país. Bien quedó de manifiesto en la reciente versión del Encuentro Nacional de la Empresa (Enade 2021), donde en palabras de un reconocido dirigente nacional “…Hoy más del 80% del empleo lo genera el sector privado. Son las empresas de todos los tamaños las que financian el Estado” (Juan Sutil).
Reconocer el trascendental papel de la empresa es pensar en el futuro de Chile, en el futuro de los empleos y los trabajadores. Hoy, cuando por distintos factores ha crecido el empleo por cuenta propia o los empleos informales, se hace necesario pensar en cómo damos mayores garantías de estabilidad para invertir y absorber mano de obra a quienes generamos puestos de trabajo con pleno reconocimiento de los derechos laborales, pagando nuestras obligaciones en la materia y otorgando con ello un grado razonable de seguridad y estabilidad a miles de familias.
Sin duda, el rol tradicional de la empresa está cada vez más exigido, debido a nuevas y crecientes demandas que se están cerniendo en instancias ya institucionalizadas, como la Convención de constituyentes. Es trascendental, entonces, mantener un clima país proclive a la empresa, lo que implica luchar por estabilizar la agitada atmósfera social, estableciendo un diálogo necesario para garantizar que se escuchen –y no se apaguen– las visiones de todos los sectores.
El mundo enfrenta crecientes preocupaciones y amenazas. Eso ya debiera ser motivo suficiente para que una franja de tierra tan larga y angosta como la nuestra pudiera sentarse con el mejor ánimo posible a resolver sus diferencias. De esa forma, tendremos un país más fortalecido para hacer frente a los vaivenes económicos, agitados por una creciente inflación y alza de tasa de interés, en parte gestados por discusiones tan artificiosas como las del cuarto retiro de fondos de pensiones.
Así, es del todo razonable pensar que cuando pierde una empresa, perdemos todos. En una economía tan concentrada como la nuestra, incluso cuando pierde la gran empresa perdemos todos, pues esta absorbe servicios tercerizados que generalmente son de resorte de cientos de pymes y emprendedores. Por eso, no da lo mismo quién gane este domingo en las urnas. Para nada.
Con todo, esperamos que gane quien, insistimos, tenga a Chile en el centro de sus preocupaciones, no ambiciones de poder. Quien piense en Chile como un país de emprendedores, donde la libertad de emprender siga siendo el sello que distinga a esta tierra.

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