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Opinión

Diversidad como Patrimonio de la Humanidad


 Por Lincoyán Painemal Morales
Terapeuta Ocupacional Universidad Santo Tomás

lincoyan painemal

La Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural adoptada por la Conferencia General de la Unesco el 2001 señala en su artículo 1 y 2 que: “La diversidad cultural es un patrimonio común de la humanidad”.
Afirma que “la cultura toma diversas formas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de identidades que caracterizan los grupos y las sociedades que componen la humanidad”.
La diversidad cultural es un pilar que nos permite reconocer al otro en sus habilidades, intereses, saberes, actitudes, biografías, contextos, maneras de hacer y ver las cosas. Permite reconocer a los diferentes actores que interactúan en un territorio, continente, comunidad, país o grupo social. Es sinónimo de respeto diálogo y comprensión mutua.
En este contexto la Carrera de Terapia Ocupacional es una profesión que considera la cultura como un elemento clave en la interacción humana y asume que el comportamiento ocupacional es siempre ambiental porque la ocupación es el diálogo entre los seres humanos y su entorno.
Entendemos que las personas somos y que el mundo está marcado por la pluralidad de individuos que se deben aceptar, pero más importante aún, respetar.
Esas diferencias mutuas entrañan la necesidad de diálogo. A partir de esto, es que surge la necesidad de promover relaciones sociales entre distintas culturas, de manera que se pueda reconocer y valorizar las características propias de cada una de ellas.
La idea de interculturalidad parte del reconocimiento de la diversidad y del respeto a las diferencias, pero es un proceso que busca establecer el diálogo e intercambio equitativo en una sociedad plural, y en este sentido, más que un concepto, es una propuesta, un desafío que supone una actitud que parte de la base de aceptar la condición nata de igualdad y respeto de todos los seres humanos (a pesar de las diferencias), por el solo hecho de serlo.
Además de ser una meta por alcanzar, la interculturalidad debería ser entendida como un proceso permanente de relación, comunicación y aprendizaje entre personas, grupos, conocimientos, valores y tradiciones distintas, orientada a generar, construir y propiciar un respeto mutuo, y a un desarrollo pleno de las capacidades de los individuos, por encima de sus diferencias culturales y sociales, en un intento por romper con la historia hegemónica de una cultura dominante.
En este momento histórico en que las diversidades han tomado voz y forma, al cuestionar nuestro modo de pensar la vida social resulta imperativo fomentar en la población valores humanos, para mantener relaciones sanas de respeto hacia uno mismo y los demás. Para esto es importante que el concepto de diversidad se entienda y se aprecie, como un valor de integración, que nos enriquezca a todos.
Asimismo, es responsabilidad del sistema educativo promover entre los jóvenes una cultura incluyente en sus espacios de convivencia como expresión del mundo cambiante en que vivimos, mundo que se modifica y nos transforma día a día.

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