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Opinión

¿Qué tipo de liderazgos necesitamos hoy en día?


 Por Francisco Díaz Pincheira, Psicólogo organizacional, profesor asistente Universidad de Concepción. Depto. Gestión empresarial campus Los Ángeles

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La pandemia del coronavirus ha mermado de manera importante el desarrollo social y económico de los países y de las organizaciones en general, algunos de estos han podido enfrentarla de manera relativamente adecuada mientras que otros han zozobrado frente a las dificultades y retos que nos ha impuesto esta enfermedad.

Las diferencias entre el éxito de unos y otros pueden estar dados por una gran variedad de factores de tipo económico, cultural y/o social, pero sin duda son los buenos liderazgos los que marcan la diferencia entre hacerlo bien o simplemente morir en el intento, sin embargo estos liderazgos no son tan fáciles de hallar, de hecho el MIT ha manifestado que los líderes en tiempos de incertidumbre reaccionan de tres maneras: rigidizan sus creencias, repiten sus conductas o se esconden del contexto.

Es tan importante la función de los líderes en las crisis, que un buen ejemplo es Jacinda Ardem, la presidenta de Nueza Zelanda quien ha llamado la atención del mundo entero por sus buenas habilidades de liderazgo y como ha podido mantener a su país como uno de los que mejor ha enfrentado la  crisis sanitaria

Entonces cabe hacer la pregunta ¿Qué tipo de liderazgos necesitamos actualmente?  ¿Qué liderazgos son claves en los países y las organizaciones en general para sobrellevar esta crisis? La verdad, es que la respuesta es simple: necesitamos liderazgos cercanos, conciliadores, transparentes, con conocimiento técnico pero por sobre todo positivo y que se adapten a los cambios, lo complejo de esto es que no es fácil  de encontrar personas que  lleven a cabo estas ideas.

Lamentablemente vivimos en un país en donde cualquier persona que dirige grupos y posee una cuota de poder es considerada líder y lo peor es que se considera un buen líder quien grita más fuerte o quien se impone por miedo frente a sus colaboradores. De hecho un líder nunca vociferaría a los cuatro vientos que es un líder y menos creería que es un ser “iluminado” y que lo todo lo sabe  Por lo tanto esta idea retrograda del liderazgo inmaculado y carente de defectos, debe caer en post de liderazgos más humanos y cercanos, preocupados por la sustentabilidad y por sobre todo el impacto que tienen con los que trabajan.

¿Y cómo logramos esto? En primer lugar nadie es líder per-se, es decir, el liderazgo es un proceso que debe desarrollarse y los que quieran ser líderes deben entender que la formación y el desarrollo personal deben ser ejes centrales de su gestión. En segundo lugar un líder debe ser vulnerable, es decir, un  líder debe reconocer sus errores, solicitar ayuda, pedir disculpas y enmendar el cambio.

Finalmente las instituciones deben formar a sus líderes y no solo en gestión o finanzas, sino que también en habilidades emocionales que les permitan mantener buena relación con quienes trabajan, porque en tiempos de crisis necesitamos  líderes que dirijan y escuchen, que sean visionarios y amables, que busquen resultados pero por sobre todo que busquen el bienestar de todos y todas.

Mis felicitaciones a todos esos líderes y lideresas que han hecho un gran trabajo estos dos últimos años.

Especial Coronavirus

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