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Opinión

Agradecimientos Srta. Margarita Pocorobba Castiglione


 Por Hno. Juan Alberto Daza Jara Hogar de Ancianos Don Orione

Hermano Juan Daza, Orione

Hablar de la señorita Margarita Pocorobba Castiglione, es hablar de la historia de Los Ángeles, y de las antiguas familias que fueron aportando para que nuestra ciudad fuera creciendo cada día, algunos angelinos ayudaron a que Los Ángeles creciera en su arquitectura, en la educación, en modernidad, Margarita realizó un gran aporte a la ciudad y fue que creciera en amor.

Ella, junto a su familia acogieron y ayudaron a los religiosos italianos que llegaban a hacerse cargo de la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, y luego en el inicio de un pequeño lugar que fue acogiendo abuelitos, que necesitaban que alguien se hiciera cargo de ellos, hoy es el Hogar de Ancianos “Don Orione”.

Margarita comienza a conocer a Don Orione y se convierte en su discípula, y en amiga de los sacerdotes y religiosos, descubriendo su verdadera vocación: servir generosamente a los hermanos más débiles y abandonados.

Una hermosa característica, trabajar, pedir sin sentir vergüenza y así poder visibilizar a los ancianos, codo a codo con el Padre Antonio, codo a codo conmigo, buscando aportes, liderando beneficios para ir en ayuda de sus “abuelitos”, sin esperar una recompensa, simplemente por amor a Dios y a los hermanos a ejemplo de Don Orione.

Querida Margarita, hace un año tu amigo Padre Antonio se fue al encuentro del Señor, y seguramente preparó un lugar que ahora vas a ocupar y desde muy cerca de Dios que, sin duda, te dirá: “Ven, bendita de mi Padre, porque tuve hambre y me diste de comer…tuve sed y me diste de beber…” cada vez que lo hiciste con uno de mis hermanos más pequeños conmigo lo hiciste”. Seguirás ocupada de tus abuelitos, porque fueron el centro de tu vida, lo que te planificó como mujer, como persona, como cristiana.

Que tu legado de perseverancia, de golpear puertas, de ayudar, de liderar beneficios, pueda encontrar a alguien que quiera seguir tu ejemplo, aunque sé que Margarita Pocorobba, sólo hubo una y que hoy está gozando junto a Dios, todo lo que sembró aquí en la tierra con humildad, silencio y sobre todo con mucho amor.

A su familia, lamento en el alma, no poder acompañarlos presencialmente, Dios lo quiso así, pero estoy unido a ustedes para agradecer la posibilidad que tuve de conocer a Margarita, sentir su apoyo y deseo de servir.

Querida Margarita, que Don Orione te reciba como hija predilecta y te presente ante Dios.

Los que quedamos intentaremos responder de la mejor manera en el cuidado de los abuelitos y abuelitas del hogar.

Margarita, descansa en paz.

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