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Opinión

Carta para el futuro


 Por Bryan Smith, Observa Biobío.

Bryan Smith

Tuvimos que conocer la destrucción, el horror y los crímenes de los cuales son capaces algunos de nosotros, para sentarnos y escribir una carta que nos protegiera de dichos males, mediante el reconocimiento de derechos universales e inalienables, para cada ser humano existente… La Declaración Universal de los Derechos Humanos, proclamada el 10 de diciembre de 1948.

Hoy nos enfrentamos a un enemigo que emerge de nuestra propia inconciencia a través de nuestras acciones y que amenaza no solo la prevalencia de la especie humana, sino que la vida en La Tierra.

El Calentamiento Global es una realidad que muchas y muchos se niegan a ver, ya sea por las necesidades de subsistencia como llevar el pan a la mesa, tener un techo y pagar las deudas que conlleva la era del endeudamiento, el consumo y la especulación, como también las satisfacciones banales y materiales como lucir mejor para redes sociales o acumular dinero – lo cual parece más un vicio que un objetivo razonable – Tampoco podemos negar de que existen personas, que en pleno conocimiento del impacto de sus acciones, continúan su senda destructiva e inconsciente, dejando una huella  de dolor y destrucción que se agrandará con el tiempo.

Volvernos conscientes de nuestros actos es el único camino para la restauración del medioambiente, pero ¿Por qué proteger un entorno natural, fuente de recursos que nos ha sido dada para desenvolvernos en esta vida? Se preguntarán los más creyentes y también los más escépticos y al respecto hay dos grandes respuestas: la primera es que esta fuente de recursos no es infinita, más bien es finita, es decir se acaba, pero tiene un proceso de restauración sobre el ruedo y si nos mantenemos bajo ese margen, es posible desarrollarnos sin problemas. A esto se le llama “Sobregiro Ecológico” y “es cuando los recursos naturales que la humanidad necesita por un año, están por encima de lo que el planeta puede renovar en el mismo periodo de tiempo por sí mismo” (DENDA Chile).

Este 2020, el día del sobregiro se retraso en tres semanas, producto de la pandemia y el pequeño “respiro” que le hemos dado a la tierra, quedando para el 22 de agosto pasado, pero este indicador nos está diciendo que no estamos dando espacio a la restauración natural del ecosistema y todo el daño que esto significa.

Y la segunda respuesta es que proteger el entorno natural es derechamente proteger el único lugar donde nos podemos desenvolver, el único lugar donde sucede todo lo hermoso que conocemos.

Para esto, es necesario comprender que el entorno natural no son solo los paisajes, sino también la biodiversidad y debemos asumir que, como especie dominante, el único rol lógico que tenemos es proteger nuestro mundo, porque solo protegiéndolo prevaleceremos.

No esperemos ver, nuevamente, la destrucción, los horrores y el dolor que somos capaces hacer, debemos, una vez más alcanzar un acuerdo planetario, con el fin de protegernos entre todos, pero esta vez tenemos que considerar a los demás seres biológicos que componen, junto a nosotros, la vida en nuestro planeta.

En un futuro no muy lejano, tendremos una Carta Planetaria que abogue por los derechos universales de todos los seres y el entorno natural. Para eso, debemos comenzar a trabajar hoy por una Declaración Universal de los Derechos de los Seres Biológicos y La Tierra, que considere no solo nuestros derechos como seres humanos, sino el de todas las especies, los ríos, los lagos, los mares, los desiertos, las selvas, los bosques y todo entorno existente, porque debemos aceptar que ¡Proteger el medioambiente y su biodiversidad, es proteger el derecho supremo a la vida!

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