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Opinión

Se ha perdido el respeto


 Por Miguel Pezoa Reyes, Presidente Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Los Ángeles A.G.

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Tengo latente algunos episodios de mi infancia en los que quedaba de manifiesto como mi madre imponía un respeto absoluto en la casa, proyectando una autoridad que obligaba, tanto a mí como a mis hermanos, a obedecer inmediatamente a sus requerimientos. Le tocó enviudar muy joven y llevar las riendas de una familia con 12 hijos. Lo mismo ocurría en la mayoría de los hogares de antaño donde había un respeto irrestricto hacia las imágenes de autoridad.

Con el paso del tiempo, lamentablemente, hemos sido testigos de cómo algunos de los males que nos aquejan como sociedad tienen mucho que ver con la pérdida de respeto hacia estas imágenes de autoridad y a los acuerdos, sumado a una absoluta falta de compromiso, lo que puedo traducir en dos ejemplos muy concretos.

En primer lugar, no puedo dejar de mencionar los lamentables hechos ocurridos con un joven cabo segundo de Carabineros que fue baleado a sangre fría cuando se encontraba en funciones del servicio. No importó absolutamente en nada la imagen de autoridad que nuestros carabineros representan; recordemos que son ellos los encargados de mantener el orden público. No hubo conciencia que detrás de ese uniformado había una familia que perdió a un miembro importante a muy temprana edad, una vida truncada simplemente porque como sociedad hemos visto impávidos que para algunos desadaptados infringir las normas y la ley  se ha hecho un hábito o una regla de vida.

Como segunda cosa, se ha perdido también el respeto hacia los acuerdos. Hace un tiempo atrás se fijaron las bases de cómo se conformarían los delegados encargados de escribir la nueva constitución, pero resulta que ahora algunos sectores políticos oportunistas quieren introducir modificaciones como -por ejemplo- incorporar más delegados, reservar escaños, en consideración que todos somos iguales y tenemos las mismas oportunidades. Resulta, como consecuencia, un poco discriminatorio por parte de quienes promueven estas ideas.  ¿Por qué se debieran reservar escaños para algunos y no para otros? ¿Podríamos nosotros pedir escaños para las Pymes, que somos el motor de este país y que, aún así, estamos tan a la deriva?

Este tema debió quedar zanjado antes de que se realizaran las elecciones, pero nos damos cuenta que son las artimañas con que algunos construyen un discurso y justifican sus acciones con el fin de alcanzar sus objetivos. Es más que seguro que iremos viendo, en la medida que avanza el tiempo, más modificaciones, siempre a conveniencia para obtener un posible provecho de uno o u otro sector, lo que polariza aún más a nuestra sociedad y contribuye a crear un clima de alta incertidumbre, que desincentiva la inversión y pone un escenario cuesta arriba a muchos pequeños empresarios.

Por eso, la reflexión que hago va orientada hacia el tipo de sociedad que vamos construyendo. No debiéramos perder un valor tan importante como es el respeto. Sin respeto no podemos llegar a tener los acuerdos necesarios para la elaboración de la nueva Constitución en la que haya un espacio para todos. Tampoco tendremos una sana convivencia. Si no hay respeto hacia nuestras figuras de autoridad, difícilmente podremos construir un mejor país como tanto anhelamos. En definitiva, el respeto es paz y desarrollo.

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