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Opinión

El desafío de la alimentación saludable todo el año


 Por La Tribuna

Alejandra Navarrete Villa
Directora Regional de Junji Biobío

Nos dejó de sorprender las preocupantes cifras que existen sobre la población obesa en nuestro país, sobre todo en edades tempranas, siendo cada día más difícil controlar a nivel nacional e internacional.

Según el último estudio realizado (2019) por la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (Junaeb) la obesidad infantil aumentó en un 1,8 por ciento en los niños de prekínder a primero básico en relación con el año 2018, arrojando como resultado que un 24,6% de niños en kínder es obeso. Por otra parte, el primer Atlas de Obesidad infantil realizado por la Federación Mundial de Obesidad nos señala y proyecta que para 2030 habrá 294 mil niños obesos de entre 5 y 9 años edad.

Dado lo anterior, es fundamental que las familias protejan la rutina saludable de los más pequeños del hogar, procurando mantener los horarios de comida, volúmenes y variedad, aprovechando la fruta y verduras de cada estación. Como también la actividad al aire libre, ejercicios y tranquilidad emocional.

Es en la primera infancia cuando se adquieren buenos hábitos alimentarios y la familia como primer educador son los más indicados para formar a los niños y niñas en el consumo variado de alimentos, asegurando los nutrientes necesarios. Se debe cuidar que el niño no adquiera conductas alimenticias caprichosas y monótonas con preferencia hacía unos alimentos en desmedro de otros que puedan conducirle a llevar una alimentación desequilibrada.

Somos los adultos, los primeros responsables en concentrarnos en la ingesta de nuestros hijos e hijas, educándolos en este ámbito, y aprovechando estas instancias para compartir en familia, dialogar diferentes temas, y a su vez ir formando  una adecuada ingesta, entre ellas, masticar bien, mantener la boca cerrada mientras lo hacen, no hablar mientras comen, manejo de cuchara, entre otras.

También es importante enseñar el buen consumo de agua e hidratación dándoles a conocer lo importante que es, y de igual forma la actividad física al aire libre.

Con ello, estamos previendo que jóvenes y adultos presenten menos riesgo de obesidad, de contraer enfermedades crónicas no transmisibles como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebrovasculares, alteraciones venosas, alteraciones articulares, riesgo de enfermedades oncológicas, trastornos emocionales, entre otros.

Para la Junta Nacional de Jardines Infantiles su prioridad siempre serán los niños y niñas y nuestra gestión está centrada en generar para ellos los mejores ambientes de desarrollo y aprendizaje, porque sabemos la importancia de esta etapa para el futuro de una persona, y estamos seguros que si nos concentramos apropiadamente desde la más tierna edad, tendremos adultos sanos, ciudadanos activos y hombres y mujeres felices.

Desde nuestros jardines infantiles y salas cuna estamos contribuyendo a mejorar el estado nutricional y estado de vida más sanos desde la Educación inicial y lo seguiremos realizando insistentemente cada año.

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