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Opinión

Tengo el azúcar elevado pero aún no tengo diabetes

Sandra Rodríguez V. Médico cirujano Clínica Adventista Los Ángeles


 Por La Tribuna

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 Es importante mencionar que la resistencia a la insulina, si se detecta a tiempo, es tratable y si el paciente lleva a cabalidad el tratamiento, puede revertir el cuadro y evitar así la progresión hacia la diabetes y otras complicaciones.

 

La insulinorresistencia es un estado en donde una dada concentración de insulina produce una respuesta biológica menor de la esperada y los tejidos se tornan resistentes a la acción de esta hormona, por lo tanto alteran el metabolismo de la glucosa haciendo que ésta se eleve en sangre y no cumpla su función de ser la molécula esencial para la producción de energía dentro de las células, entre otras acciones que además realiza.

Existen causas genéticas que la predisponen pero además hay causas adquiridas.

La obesidad y sobrepeso son el precursor más común de esta condición, cifras que han ido en aumento en Chile en los últimos años, a los cuales también se incluyen el sedentarismo, la dieta inadecuada, el uso de ciertos medicamentos, el incremento de ácidos grasos libres y el envejecimiento.

Las personas que la sufren puede presentar, síndrome metabólico, obesidad central, definido por un perímetro de cintura para los varón mayor de 102 cm y mayor de 88 cm para la mujer o un historial de sobrepeso, alteraciones en el colesterol y triglicéridos, hipertensión arterial, virilización en las mujeres y poliquistosis ovárica.

Otros indicadores de resistencia a la insulina son la formación de xantelasma en la piel, hirsutismo en cual hay un aumento del vello corporal, acantosis nigricans donde aparecen manchas oscuras de la piel, sobre todo en el cuello, axilas, codos y áreas de flexión. Algunas personas pueden presentar sed, hambre o aumento de la cantidad de orina por día.

El diagnóstico es basado en los síntomas y se sospecha cuando en un examen de rutina la glucemia en ayunas es mayor de 100mg/dl y menor de 125mg/dl. Cuando esto ocurre, se debe confirmar mediante exámenes de laboratorio dentro de los cuales se incluye la curva de insulina, la prueba de tolerancia oral a la glucosa junto con la hemoglobina glicosilada, además de evaluar el perfil lipídico del paciente el médico podría solicitar otros exámenes dependiendo del caso clínico.

Para el tratamiento es de vital importancia un buen control médico periódico, donde una de las mayores metas es reducir el peso corporal, ya que esto mejora la sensibilidad a la insulina, por lo tanto es necesario realizar un cambio de hábitos de vida permanente donde se indica una dieta adecuada disminuyendo la ingesta de azucares acompañada de un aumento de la actividad física. En algunos pacientes es necesario iniciar terapia farmacológica para reducir aún más la resistencia a la insulina.

Es importante mencionar que la resistencia a la insulina, si se detecta a tiempo, es tratable y si el paciente lleva a cabalidad el tratamiento, puede revertir el cuadro y evitar así la progresión hacia la diabetes y otras complicaciones.

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