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Opinión

Astronomía y PSU

Alejandro Mege Valdebenito


 Por La Tribuna

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 Frente a la afirmación que hace de que “la Universidad no es para todos”, nos parece que debiera ser “la Universidad para todos quienes tienen condiciones personales para acceder a ella”.

 

Refiriéndose a los  resultados de la Prueba de Selección Universitaria (PSU)- que no muestra mayores novedades que las que estamos acostumbrados-  el astrónomo, astrofísico y docente José Maza Sancho, Premio Nacional de Ciencias Exactas 1999, autor de libros de difusión científica y frecuente invitado a programas de televisión para hablar de astronomía y explicar, con lenguaje franco, directo y comprensible para los profanos en la materia, lo que  significan los fenómenos del universo; esta vez, baja de las estrellas  y enfoca  su mirada inquisitiva ( y su telescopio) en  los resultados de la palpable realidad que vive la educación chilena, expresando su  preocupación por los resultados nacionales obtenidos entre hombres y mujeres (de cada 5 estudiantes con promedios nacionales, 4 son hombres y 1 es mujer) cuando ellas son tan o más inteligentes que los varones; siendo especialmente crítico por el efecto y la utilidad que tiene la PSU, a la que califica como una mala prueba de selección que sólo mide ciertas habilidades, dejando de lado otras no menos importantes, resultando que para nuestra educación la PSU es el foco alrededor del que gira todo  el sistema educativo.( Es el sol de nuestra educación, diríamos siguiéndolo). Así, sólo lo que mide la PSU, lo que entra en ella, es bueno; por lo que no es necesario enseñar en el colegio lo demás, como, por ejemplo, la música y ser una persona decente y con valores.  Y, ¿sobre quien recae la responsabilidad de  este estado de cosas?, con su  lenguaje irónico, campechano y de habitual franqueza afirma convencido: “La culpa no la tiene el chancho sino los que le están dando afrecho”. Si lo entendemos bien, quienes mantienen el sistema, aún con todas las inequidades y distorsiones tantas veces representadas, pero que no se modifican porque sirven al objetivo de seleccionar estudiantes de un perfil que responda a las concepciones políticas, económicas y de desarrollo que se considera están reservadas para una elite y en determinados sistemas educativos.

Aun compartiendo su visión, estimamos que, frente a la afirmación que hace de que “la Universidad no es para todos”, nos parece que debiera ser “la Universidad para todos quienes tienen condiciones personales para acceder a ella”, independiente de su cuna de origen, su orientación religiosa, su opción política y condición socioeconómica, dado que la inteligencia, las capacidades y el talento están distribuidos entre todos los niveles sociales y no son patrimonio de un determinado grupo humano. Las diferencias las coloca el entorno, las experiencias y las condiciones sociales y culturales en que cada persona vive, siendo responsabilidad de la sociedad en su conjunto, a través del Estado mandatado para que la represente, el responsable de emparejar la cancha para que todos, sin discriminación de ninguna naturaleza, compitan en igualdad de condiciones y donde la llegada a la meta dependa del esfuerzo, la responsabilidad y compromiso de cada estudiante. Así todos tienen la posibilidad de alcanzar su  estrella.

 

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