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Opinión

Los desafíos de la diversidad

Carmen Claudia Acuña. Dra. en Ciencias Sociales Delegada Dirección de Equidad de Género y Diversidad  UDEC Campus Los Ángeles.


 Por La Tribuna

05-11-2018_20-17-111__fotografia2ccacuÑa

 La mayoría de las personas suelen tener discursos sobre la importancia de la convivencia en paz, justicia y solidaridad ¿Cómo fomentamos el respeto por lo diferente?

 

Del latín diversitas, la diversidad en su sentido más amplio se encuentra referido a la variedad, a la infinidad de cosas diferentes; y si bien es posible hablar que hay muchas expresiones de diversidad, como la religión, lengua, costumbres y prácticas culturales, las principales categorías de diversidad hacen alusión al género, discapacidades, edad y orientación sexual.

En el caso de las primeras categorías expresadas -religión, lengua, costumbres y prácticas culturales-, sabemos que desde los albores de la humanidad han existido pueblos distintos que se caracterizaban por sus propias formas de pensar, de hacer y sentir. En la actualidad, la diversidad cultural se encuentra siendo aludida, precisamente por el incremento de los movimientos migratorios que actualmente ocurren. Frente a esta heterogeneidad, la Unesco señala en su artículo 1 que “La cultura adquiere formas diversas a través del tiempo y del espacio. Esta diversidad se manifiesta en la originalidad y la pluralidad de las identidades que caracterizan a los grupos y las sociedades que componen la humanidad. Fuente de intercambios, de innovación y de creatividad, la diversidad cultural es tan necesaria para el género humano como la diversidad biológica para los organismos vivos.

No obstante, frente a los complejos procesos globalizadores de las sociedades actuales, la diversidad plantea un desafío importante para quienes la vivimos, que es el reconocimiento y valoración de las propias identidades.

Si bien estamos de acuerdo en que este rasgo diferenciador es positivo, no es menor que ciertas diferencias pueden ser menos comprendidas y aceptadas por otros. Aceptamos la diversidad de creencias religiosas, de modelos familiares, capacidades, edades, pero las diversidades en el plano de género e identidades sexuales parecieran ser para muchas personas una amenaza para la armonía y orden social que creemos debe existir, polarizando los debates y las posturas a favor o en contra.

¿Por qué planteamos este tema? Porque en las salas de clases, escuelas, universidades y finalmente en los avatares de la vida, no son menos las expresiones de normalidad o anormalidad, bueno o es malo que se esgrimen en favor de ciertas acciones o de otras. 

¿Cómo hacemos para aprender a vivir con estas diferencias en un mundo cada más heterogéneo, complejo y difícil de comprender? La mayoría de las personas suelen tener discursos sobre la importancia de la convivencia en paz, justicia y solidaridad ¿Cómo fomentamos el respeto por lo diferente? ¿Cómo inculcamos en las nuevas generaciones la tolerancia y el diálogo, sin transgredir mis propias creencias ni las de los demás?

Finalmente, podemos señalar que el respeto por la diversidad es un desafío para todos y todas, pues debemos aprender a vivir juntos…

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